La familia Chillida pide ayudas oficiales para mantener su museo

El centro se plantea organizar muestras de grandes artistas

El Museo Chillida-Leku celebra su décimo aniversario abordando los desafíos que se le presentan de cara al futuro. La familia del escultor donostiarra (1924-2002), que gestiona el centro desde su inauguración, insiste en que solo "ir de la mano de las instituciones" permitirá garantizar su supervivencia.

"Sacar adelante el proyecto de nuestro padre ha sido una locura muy bonita, pero nos preocupa cómo mantenerlo", reflexionaba ayer Luis Chillida, uno de los ocho hijos del artista, durante la presentación de los actos programados el 26 de septiembre para celebrar los primeros 10 años de una "utopía" que el escultor tuvo ocasión de llegar a ver abierto dos años antes de su muerte.

Chillida-Leku celebrará su décimo aniversario el próximo día 26

Crear espacios para otros grandes artistas con exposiciones temporales es una de las opciones que se plantea Chillida-Leku, pero ello requeriría disponer de nuevos espacios. "Hemos tenido oportunidad de traer obras de Miró y Tàpies, pero no hay lugar para ello, porque el caserío Zabalaga es un lugar demasiado íntimo y tampoco reúne las condiciones para acoger obra plástica", explicó Luis Chillida, uno de los responsables del museo.

En esta década, Chillida-Leku ha recibido una media de 80.000 visitantes anuales, aunque en los dos últimos ejercicios se ha reducido esa cifra. El 89% de ellos proviene de otras comunidades autónomas y del extranjero y el 11% restante son vascos. La nota media que le otorgan se acerca al 10, incluso en los días lluviosos. Luis Chillida se mostró convencido de que con exposiciones temporales el centro sería más dinámico y atraería a más público.

La máxima preocupación de la familia Chillida es que el museo perdure en el tiempo. "Nos gustaría que este proyecto siga vivo dentro de cien, doscientos años, y para eso, es importante contar con ayudas públicas", recalcó. La familia del escultor lleva tiempo hablando con las instituciones, con las que comparten "intenciones" y "objetivos", pero la crisis dificulta cerrar acuerdos.

Luis Chillida recordó que las expectativas el día de su apertura eran una incógnita: "Se planificó con el corazón, pero los primeros meses las dudas fueron despejadas porque la respuesta del público superó con éxito todas las previsiones".

El próximo día 26 el museo abrirá sus puertas al público con actuaciones de poesía, danza y música. E incluso habrá tarta de chocolate.

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