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Reportaje:

Un hombre obstinado

Un documental rinde homenaje al industrial Ramón de la Sota y Llano

Hay personas que no se conforman con tener, pongamos, una naviera, unos astilleros y una carrera en el mundo de la abogacía. Algo les falta, quizás un sueño por cumplir, que les empuja, a pesar de contar con una vida de éxitos, y de ya tenerlo todo, a seguir sus objetivos al precio que sea. Una de estas personas fue Ramón de la Sota y Llano, industrial de principios del siglo XX, responsable junto a otros prohombres de la época de la modernización de Vizcaya y por extensión de España, y cuyo bisnieto, Pedro de la Sota, le ha rendido homenaje con el documental El hacedor de realidades.

El Guggenheim acogió ayer la proyección del trabajo, con una duración de 55 minutos, que muestra "la faceta más desconocida de Ramón de la Sota y Llano", según explica su familiar. La realización del documental se ha extendido a lo largo de un año, en el que Pedro de la Sota decidió apostar por la faceta menos conocida del industrial para honrar su memoria. "Quería construir una siderurgia en el Mediterráneo ante la imposibilidad de hacerlo en Sestao", señala el bisnieto. Un proyecto que le hizo buscar minas de las que abastecerse (las encontró en Ojos Negros, Teruel) y construir un ferrocarril que las transportase hasta un puerto, que decidió establecer en Sagunto (Valencia). Una vez encontrado el emplazamiento la aventura continuó levantando una siderurgia y una ciudad de la nada para que albergase a sus trabajadores.

El bisnieto del industrial dirige 'El hacedor de realidades'

"Nunca contó con el apoyo de ninguna institución, ni estatal, ni local. Construyó un ferrocarril de 207 kilómetros por sierras, con 8 viaductos, 18 estaciones... Lo tuvo que hacer todo. Hasta construir una ciudad, aquello parecía el Far West, al principio había tiendas de campaña, luego vinieron las casas, las carreteras, el cementerio, el mercado", enumera su bisnieto.

El industrial, que nació en Castro Urdiales en 1857, acabó sin ver "una peseta" del proyecto, como reconoce Pedro de la Sota. La Primera Guerra Mundial hundió todas las producciones, la tan ansiada recuperación después de la contienda nunca llegó y tampoco consiguió hacer fortuna bajo la dictadura de Primo de Rivera. Después vinieron el crack del 29 y la Guerra Civil.

Que el industrial nunca desistiese de su sueño sólo se explica, según su bisnieto, por "su fascinación por la modernidad. Quería crear, fabricar". De ahí que tras fundar la naviera Sota Aznar y los astilleros Euskalduna, Ramón de la Sota y Llano, "hombre extremadamente callado, solitario, pero con una gran capacidad, dirigía el sólo 50 empresas" se lanzase a su odisea particular.

El hacedor de las realidades se ha elaborado gracias a las fotografías y otros documentos de la época encontrados en Valencia y con el trabajo de diversos historiadores que han analizado la figura del industrial. Seguir su rastro en Vizcaya es casi imposible. Su vinculación con el PNV le salió cara. "Las tropas franquistas requisaron sus bienes y lo poco que quedó ha ido pasando de mano en mano", explica Pedro de la Sota, que para sacar adelante el proyecto ha contado con tan sólo la colaboración del productor Juan Luis Lasa y Quique López como director de fotografía. El proyecto, además, cuenta con el respaldo de ETB y las televisiones autonómicas de Valencia y Aragón.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 16 de septiembre de 2010