Siete muertos en un choque frontal de turismos en Badajoz

Cuatro de los fallecidos del coche que invadió el carril tenían entre 18 y 26 años

"Dantesco y bestial". Así describieron los servicios de emergencia y las fuerzas de seguridad el escenario que se encontraron al llegar al terrible accidente ocurrido a las 6.30 de ayer en la carretera Ex-336, cerca de Oliva de Mérida (Badajoz) y en el que murieron siete personas. Según las primeras investigaciones de la Guardia Civil, el BMW 320 tomó una curva descendente a gran velocidad lo que provocó que el conductor perdiera el control, invadiera el carril contrario e impactara de forma brutal contra un C-5.

Los cuatro ocupantes del BMW fallecieron: los hermanos Alberto y Jorge Carroza Blanco, de 20 y 26 años (este conductor del vehículo), vecinos de Oliva de Mérida, y dos primas, Patricia Gómez Carroza y María Nieves Gómez Pozo, ambas de 18 años. La primera, vecina también de Oliva, y la segunda, de Guareña. Al parecer, los jóvenes regresaban de las fiestas del municipio pacense de La Zarza.

La investigación indica que el BMW tomó la curva a gran velocidad

En el coche contra el que chocó el BMW viajaban el matrimonio formado por Matías Béjar Osorio, de 48 años, y María del Mar Sánchez Motilla, de 39 años, vecinos de Paloma, que murieron en el acto; su hijo Santiago, de 14 años, que tuvo que ser ingresado en la UCI del Hospital Comarcal de Mérida con traumatismos abdominal, torácico y esquelético, y con fracturas de brazo y fémur, si bien no se teme por su vida. También viajaba un familiar de estos, Benigno Delgado Blanco, de 48 años, vecino de Puebla de la Reina y que también falleció a consecuencia del brutal impacto.

Fuentes del cuerpo de bomberos de Mérida indicaron que detrás de este vehículo viajaba otro, que no se vio implicado en el accidente y cuyos ocupantes fueron testigos de la tragedia. Al parecer, ese otro coche estaba ocupado por la abuela y dos hermanas del menor que viajaba con sus padres y único superviviente del accidente. Ambos vehículos se dirigían a Salamanca para asistir a una boda.

El BMW quedó destrozado y partido en dos, y el Citroën, reducido a un amasijo de hierros. Los bomberos tuvieron que trabajar intensamente para poder extraer los cuerpos de los fallecidos y excarcelar al menor, que había quedado atrapado debajo del vehículo. Al lugar del siniestro se desplazaron, además, dos unidades medicalizadas del 112 de Mérida y Don Benito, aunque solo pudieron atender al menor herido.

Los cadáveres fueron trasladados al Instituto Anatómico Forense de Badajoz, donde seis forenses se encargaron de realizar las autopsias, de las que se espera que puedan arrojar más datos sobre las posibles causas del accidente. La investigación la dirigirá el Juzgado de Primera Instancia de Mérida, según informaron fuentes de la Delegación del Gobierno.

El presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, acudió al hospital de Mérida, donde dio el pésame a los familiares del menor. Familiares y allegados de los fallecidos fueron atendidos por psicólogos de Cruz Roja en el Hospital de Mérida y en el Instituto Anatómico Forense de Badajoz.

El de ayer es el accidente más trágico sucedido en las carreteras de Extremadura desde 2004. El anterior accidente de tráfico más grave en España se produjo el día 8 de agosto de 2008, cuando murieron seis personas -cinco de ellas de la misma familia- al chocar dos vehículos entre las localidades toledanas de Polán y Gálvez.

Guardias civiles, bomberos y personal sanitario, junto al amasijo de hierros en que quedaron los vehículos. Detrás, varios de los cadáveres.
Guardias civiles, bomberos y personal sanitario, junto al amasijo de hierros en que quedaron los vehículos. Detrás, varios de los cadáveres.

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