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Editorial:

A paso de tortuga

Batasuna casi pide una tregua, pero en el marco de una negociación con contrapartidas políticas

La izquierda abertzale sigue acercándose a lo que está obligada a hacer si quiere recuperar la legalidad y poder participar en las elecciones, pero no acaba de llegar. A finales de marzo las personalidades reclutadas por el mediador Brian Currin instaban a Batasuna a pedir a ETA una tregua permanente y verificable. La respuesta, tras el asesinato de un gendarme en Francia, se quedó un par de escalones por debajo: pidieron a ETA su adhesión a la llamada "declaración de Alsasua" en la que la izquierda abertzale proclamaba a su vez su identificación con los llamados "principios Mitchell".

Se trata de seis puntos que debían asumir los partidos irlandeses que contaban con brazo armado para ser admitidos en las conversaciones de paz. El primero de esos puntos era el compromiso con los medios exclusivamente políticos, y el segundo el desarme total de las organizaciones paramilitares. En lugar de pedir la adhesión a esos principios, Batasuna pudo haberlos aplicado: exigiendo el desarme de ETA.

Es un paso que sigue sin dar, aunque sus portavoces han seguido diciendo que la tregua era inminente. Ahora lo han repetido a la vez que se ha conocido un documento de EA y Batasuna en el que establecen las condiciones para poner en marcha un proceso que ponga fin al conflicto político vasco y cuyo primer punto es un alto el fuego permanente de ETA bajo verificación internacional.

Es casi pedir una tregua, pero el resto de las condiciones son la exigencia de derogación de la Ley de Partidos, el traslado de los presos a cárceles vascas, el fin de los procesos judiciales contra la izquierda abertzale, etcétera. Un comunicado conocido ayer precisaba que se trata de un documento que desarrolla las Bases del Acuerdo estratégico "entre fuerzas independentistas con vistas a conseguir el Estado vasco" mediante una "estrategia de confrontación democrática con los Estados español y francés".

Se trata, por tanto, de una propuesta de tregua que ETA podría atender o no, pero planteada en el marco de una negociación política de la que Batasuna espera obtener ventajas políticas. En el País Vasco no existen dos bandos con sus grupos paramilitares enfrentados que requiera un desarme pactado y recíproco. Solo ETA refuerza sus razones a tiros y es su retirada lo que debe conseguir Batasuna si quiere participar en las elecciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 5 de septiembre de 2010