El Gobierno gallego y Tojeiro se hacen con el control de Reganosa por 25 millones

Aspiran a sumar hasta el 51% de la planta y comprarán a las cajas sus acciones

Aprendida la lección con la venta de R, la Xunta se propone impedir que una segunda empresa estratégica gallega caiga en menos de seis meses en manos extranjeras. Y lo hará siguiendo la hoja de ruta marcada por el Grupo Tojeiro. El objetivo, alcanzar la mayoría en Reganosa y neutralizar las ventas ya pactadas por otros socios de la planta de gas, ejerciendo el derecho de adquisición preferente que fijan los estatutos de la compañía para sus accionistas, un blindaje ideado en su día por el principal impulsor de la regasificadora, Roberto Tojeiro Díaz. De hecho, su hijo, Roberto José, vicepresidente del grupo, anunció ayer con el conselleiro de Economía, Javier Guerra, la intención de ambos accionistas (la Xunta controla un 10% y los Tojeiro, un 18%) de incrementar su participación en Reganosa y alcanzar el 51% del capital antes del día 20. Para esa fecha está convocada una junta extraordinaria con el fin de aprobar el cambio de manos de un 41% de la regasificadora, acuerdo ya firmado por el resto de socios (Endesa, Banco Pastor, Caixa Galicia y Caixanova), que pasaría al australiano Commonwealth Bank.

Endesa, Sonatrach y Pastor plantaron al Gobierno en la reunión de ayer
El grupo financiero Commonwealth Bank entrará en el accionariado

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Lo que el conselleiro de Economía anunció ayer como una iniciativa para "mantener la galleguidad" de la planta ejerciendo "de forma conjunta" el derecho de tanteo que les corresponde como accionistas, es una operación valorada en 25 millones de euros, que fue aprobada por Gadisa en un consejo de administración celebrado el jueves en su sede de Betanzos. Ambos socios (Xunta y Tojeiro) apurarán ahora las conversaciones con el resto de accionistas (Endesa, tiene el 21%; Caixa Galicia, el 10%, y Caixanova y Pastor, el 5% cada uno), para hacerse hasta con un 26% del capital de Reganosa, lo que les daría una mayoría holgada del 54%. Guerra avanzó que la previsión de la Xunta es incrementar su paquete hasta el 17,5% (costará siete millones), mientras que los Tojeiro desembolsarán otros 18 millones para hacerse con la titularidad del 36,5% de la regasificadora, con lo que el grupo gallego pasaría a ser su primer accionista individual.

Según fuentes de la Administración gallega, ese es el techo al que se pretende llegar, pero ambos socios se darían por satisfechos si controlan al final del proceso el 51% de Reganosa. Los accionistas de la compañía de Mugardos sólo pueden ejercer el derecho de tanteo sobre participaciones que sean igual o menores a las que detentan, es decir, la Xunta puede adquirir hasta un 10% y los Tojeiro, hasta un 18%. Para sumar ese 26% pretendido son varias las quinielas, ya que no llega con adquirir el paquete de Endesa en Reganosa. Fuentes de la Xunta aclaran que, si todo va como está trazado, las participaciones se comprarán a las cajas, aunque hay varias opciones abiertas. Tanto Caixa Galicia como Caixanova guardan silencio.

Pero el fondo australiano entrará de todas formas en el accionariado de Reganosa. "Un consorcio con el que seguro estaremos cómodos por la seriedad que ha demostrado", dice una fuente de la Administración. Tras el acuerdo de venta al que llegaron Endesa, Pastor y las dos cajas a finales de julio con el Commonwealth Bank, si no se ejercitan los derechos de adquisición, el fondo australiano pasa a controlar sus acciones, "y se establecen penalizaciones con sumas muy elevadas", según fuentes del consejo de Reganosa, en caso de que alguno decidiese echarse atrás y no vender.

Gas Natural, que tiene otro 21% de la planta, y los argelinos de Sonatrach (10%) descartan ejercer sus derechos en la próxima junta, con lo que es previsible que mantengan sus acciones. Con ese esquema, la participación del fondo australiano podría quedar en el 18%, ya que las ventas anunciadas por Endesa, Pastor y las cajas son firmes.

Los planes de la Xunta se vieron hasta cierto punto alterados en las últimas semanas, ya que la intención de Guerra era que la Administración pudiera ceder su derecho de tanteo a terceros, dando entrada así en el capital de Reganosa a un grupo gallego ajeno a los socios actuales. Para ello, había convocado una junta general universal fijada para primera hora de la mañana de ayer que no llegó a celebrarse por la ausencia de tres de los accionistas de la planta. Los representantes de Endesa, Pastor y Sonatrach no acudieron a la cita y plantaron a la Xunta, representada en el consejo de Reganosa por dos miembros. Aunque Endesa guarda silencio, el malestar por el rumbo que ha tomado el proceso es latente en el grupo eléctrico, ya que fue esa compañía la que buscó al comprador para la planta, el Commonwealth Bank.

El complejo juego de los equilibrios

Apuraron hasta el último día para tomar una decisión y tal vez esa sea la mejor prueba de su complejidad. El conselleiro de Economía e Industria, Javier Guerra, y el presidente del Grupo Gadisa, Roberto Tojeiro, insistieron ayer en que su medida "es la única forma posible de garantizar que la toma de decisiones continúe siendo gallega". Saben que será un proceso "complejo" y que mucho "depende de lo que hagan el resto de socios", pero les puede la idea de blindar "una planta estratégica para el sector energético de Galicia".

El mayor esfuerzo inversor lo asume el Grupo Gadisa, que pondrá sobre la mesa entre 14 y 18 millones de euros en un momento que el propio Tojeiro calificó de "complicado y difícil". Su objetivo pasa por "hacer de la planta una garantía de subministros energéticos" y reafirmar su presencia en una empresa que valora como "fundamental para el futuro". A su lado Guerra reafirmó la decisión del tándem Xunta-Gadisa de "comprar acciones hasta conseguir el objetivo marcado".

La voluntad puede no ser suficiente y el propio conselleiro reconoció que siguen con atención el movimiento de los restantes socios. Si la argelina Sonatrach decidiese tomar parte en la pugna y optar a las participaciones de Endesa, el reto de que "el 51% se quede en Galicia" se prolongaría en el tiempo y exigiría "hacer matemáticas" ante futuras ventas.

La incógnita se extiende también a los plazos, con "una discrepancia" entre quienes sostienen que la fecha para presentar solicitudes terminaba ayer y quienes aseguran que será el día 11, cuando se cumpla un mes desde que Endesa comunicó su decisión al consejo de administración. La Xunta optó por la opción "más segura".

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 04 de septiembre de 2010.