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Rigola pondrá el 'The End' a su etapa en el Teatre Lliure

Más que una Última Cena parece un picnic playero, pero así oficia Álex Rigola la que será su última temporada como director del Teatre Lliure. Las fotografías de la programación, que se presentó ayer, lo muestran presidiendo un último banquete rodeado de apóstoles. Son los mismos artistas que le han acompañado en estos ocho años de dirección y serán también los protagonistas de la temporada a la que él pondrá el The End con una obra que así ha titulado para cerrar su etapa al frente de la sala. Es su primer texto dramatúrgico y trata sobre un narco que odia el teatro.

Pero el curso viene marcado por la reapertura del Lliure de Gràcia el próximo 30 de septiembre con Gata calenta sobre taulada de zinc, obra de Tenesse Williams dirigida por el mismo Rigola. A partir de la fecha, los platos del ágape se irán hilvanado en ambas salas. Se empezarán a servir con Belmonte, de Cesc Gelabert y Lydia Azzopardi. Pero el menú incluye Chicha Montengro Gallery, creada por Carles Santos. O un homenaje a Josep María de Sagarra llevado a cabo por Xavier Albertí y Rosa Maria Sardà. Además, en enero Julio Manrique dirigirá L'Arquitecte, protagonizada por Pere Arquillué y Mar Ulldemolins. Y el próximo director del Lliure, Lluís Pasqual, calentará motores con Celebració, de Harold Pinter.

Sin embargo, habrá solo tres montajes internacionales debido a los recortes en el presupuesto. Serán un Othelo dirigido por Thomas Ostenmeier, un montaje creado por Jan Lauwers, y Gardenia, a las órdenes de Alain Platel y Frank Van Laecke. En cambio, Andalucía tendrá un papel especial con Futuros difuntos de Eusebio Calonge. Y con La Casa de Bernarda Alba, representada por auténticas gitanas de los suburbios de Sevilla.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 4 de septiembre de 2010