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Entrevista:TROTAMUNDOS | Mercedes Castro - Escritora | EL VIAJERO HABITUAL

Hormigas monstruosas

La escritora coruñesa Mercedes Castro, que en abril publicó su segunda novela, Mantis (Alfaguara), recuerda con especial cariño un viaje a la ciudad colombiana de Cali.

¿Cómo es que eligió Cali?

Me invitaron a un congreso. No me esperaba que fuera tan estupenda y viva. No solo es ciudad universitaria con clima tropical, también es una de las más criollas de Colombia y tiene un entorno natural a lo bestia. Hay campos de caña de azúcar enormes y manglares donde da miedo hasta acercarse.

Porque, claro, los bichos también serán "a lo bestia".

Eso es. En el campus de la Universidad de Valle hay alumnos jugando a las cartas mientras iguanas enormes se dedican a cazar, saltando de árbol en árbol. Hasta en el club de campo elitista donde nos alojaron...

No me diga que se le metieron bichos en la cama.

No. Pero un día un vigilante me dijo que no me alejara porque hacía poco habían visto pumas. De lo que no me avisó fue del césped; un día se me ocurrió sentarme y las hormigas me cosieron a mordiscos. Ahora entiendo lo de las terribles hormigas de Cien años de soledad. Nada de realismo mágico, esos monstruos existen de verdad.

¿La comida es tan "a lo bestia"?

Las frutas son impresionantes. Mangos, guayabas, piñas... pero lo mejor es la lulada, una bebida dulce a base de lulo, una frutita anaranjada. Los vendedores van por la calle con cubos de lulada y te dan un vaso con una pajita que también sirve de cuchara, porque la bebida es bastante espesa.

¿Y las noches universitarias?

Son lo mejor. Los sábados, los estudiantes montan espectáculos de monólogos improvisados en las lomas que rodean la ciudad. La gente del público sale y se pone a contar chistes delante de cientos de personas, ¡y son de lo más ingenioso! Luego, a bailar hasta el amanecer. Y aunque hay bares y salas de baile, lo normal es ir a bailar a una panadería, por ejemplo.

¿Bailar en una panadería?

Basta con tener un bajo. El panadero, el frutero o quien sea simplemente pone música a tope y vende alcohol. Hay locales que son garajes donde un tipo ha puesto la música de su coche a todo trapo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 28 de agosto de 2010