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Camps desafía a los tribunales y afirma: "No hay quien me mueva"

González Pons avala al presidente de la Generalitat como candidato en Valencia

"No hay quien me mueva". Con este envite se presentó ayer Francisco Camps, el presidente de la Generalitat valenciana, imputado por cohecho pasivo impropio relacionado con la trama corrupta Gürtel, ante sus fieles, en el arranque de la precampaña electoral. Esteban González Pons no se quedó atrás y ratificó la frase que todos los asistentes a la cena de inicio del curso político del PP de la Comunidad Valenciana en Teulada (Alicante) querían escuchar. El vicesecretario general de Comunicación del PP dijo alto y claro: "Cada uno está donde debe estar, Federico Trillo y yo en Madrid y tú, Paco, en Valencia, con fuerza, con historia y con vocación". Y acto seguido: "Camps tú eres presidente del PP y de la Generalitat y eres nuestro candidato y el próximo presidente". El anuncio arrancó una fuerte ovación y aplausos de los presentes. "Espero que cumplas con tu deber, estoy orgulloso de ti, sigue así", machacó González Pons.

Más de 2.000 cargos y militantes locales arropan al jefe de la Generalitat

El único representante de la dirección nacional del PP le brindó a Camps para "este año épico fuerza y honor". Y aprovechó para pedir elecciones generales anticipadas, arremetió contra "la política de Jaimito de Zapatero" cuando habló de Melilla, la reforma laboral o la crisis. González Pons acusó al presidente del Gobierno de engañar a los españoles y dijo que es capaz de "besar a los niños con tal de quitarles un caramelo".

Camps bajó del coche oficial a una prudente distancia del restaurante donde el PP valenciano inició el curso político con una cena multitudinaria para evitar los abucheos de varios colectivos agraviados por su gestión e indignados por su imputación por un supuesto delito de cohecho impropio. Camps y la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, optaron por la furgoneta de campaña para intentar pasar desapercibidos. Solo les delataron los flases de los fotógrafos. Fue el tenso arranque del curso político más difícil para Camps, quien, pese a su situación jurídica, optó por iniciar la precampaña electoral para los comicios de mayo de 2011, acompañado por más de 2.000 cargos y militantes que pagaron el cubierto a 25 euros.

El otro protagonista de la noche fue el presidente de la Diputación de Alicante, José Joaquín Ripoll, imputado también este verano por los supuestos delitos de cohecho, fraude, tráfico de influencias, revelación de secretos y actividad prohibida a funcionarios, en el marco del caso Brugal, que investiga la supuesta trama de corrupción ligada al negocio de la basura en Orihuela, al sur de la provincia de Alicante.

Ripoll, último exponente del zaplanismo, ha mantenido durante los últimos años una fría y tensa relación con Camps. Ayer se mostró muy cercano, pasó de puntillas sobre los escándalos de corrupción que pesan sobre toda la cúpula del partido y encomendó al alcalde de Castellón, Alberto Fabra, que transmitiera "un abrazo" al presidente de la Diputación de Castellón, Carlos Fabra, convaleciente de una operación, y también imputado por varios delitos fiscales.

Los periodistas tuvieron que seguir el acto a través de pantallas en una sala paralela.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 28 de agosto de 2010