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Francia pide a Rumania un mayor esfuerzo en la integración de los gitanos

París exige a la UE que fiscalice el dinero que Bucarest recibe para su inserción

El Gobierno francés ha pedido a la Comisión Europea que obligue a Rumania a responsabilizarse de la inserción de la población gitana. En una carta enviada a José Manuel Durão Barroso, jefe de la Comisión, el primer ministro francés, François Fillon, exige que la Unión tome medidas para asegurarse de que los 4.000 millones de euros de fondos europeos que Rumania recibe cada año para programas de inserción se utilizan debidamente. "Francia no dispone de los medios judiciales necesarios para forzar al Gobierno rumano a emplear esos fondos en vivienda y educación para su población. Pero Europa sí puede", declaró ayer Pierre Lellouche, ministro de Asuntos Europeos, que advirtió que si el Gobierno rumano "no hace de esta cuestión su prioridad nacional", Francia bloqueará la entrada de Rumania en el espacio Schengen, que permite la libre circulación.

Lellouche y sus colegas de Interior, Brice Hortefeux, e Inmigración, Eric Besson, se reunieron ayer con los secretarios de Estado rumanos de Orden Público e Inserción de los gitanos, Dan Valentin Fatuloiu y Valentin Mocanu, que dieron acuse de recibo del mensaje francés a la salida del encuentro. "Necesitamos una política de reinserción social más eficaz", señaló Fatuloiu. "Vamos a utilizar los fondos europeos y vamos a aplicar algunas medidas de discriminación positiva".

La reunión de ayer es la primera que sostienen Francia y Rumania desde que París anunciara, a finales de julio, su intención de desmantelar los campamentos ilegales de gitanos extranjeros. Desde entonces han sido expulsados casi 700 romaníes, la gran mayoría de ellos de nacionalidad rumana. "Esta reunión ha permitido confirmar la voluntad de los Gobiernos rumanos y franceses de gestionar mejor los flujos migratorios bilaterales y de apoyar el refuerzo de las políticas de integración de las poblaciones desfavorecidas", señaló un comunicado del Gobierno francés al finalizar el encuentro. También acordaron profundizar la cooperación policial para combatir "el tráfico de seres humanos, la prostitución, la mendicidad y la delincuencia en general".

Los representantes de ambos Gobiernos aseguraron que las conversaciones, que siguen hoy, se han desarrollado en un clima "amistoso". Sin embargo, las relaciones entre ambos países se han tensado en las últimas semanas. Rumania reprocha a Francia su trato a los gitanos, y París acusa a Bucarest de desentenderse de la integración de los deportados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 26 de agosto de 2010