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El homenaje frustrado a Laura Riera acaba en leves altercados

La bienvenida a la colaboradora de ETA fue desconvocada antes de iniciarse

El homenaje en Barcelona a Laura Riera, la colaboradora de ETA que ayer salió en libertad tras cumplir nueve años de condena, acabó desconvocado, lo que no evitó incidentes en el barrio de Gràcia. El juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz prohibió el acto el viernes al considerar que se convertiría en una "exaltación del currículo delictivo de Riera", que fue condenada por facilitar matrículas de objetivos de ETA al comando Barcelona. Riera salió a las seis y media de la mañana del penal de Can Brians 1, en Sant Esteve Sesrovires (Baix Llobregat), donde la recogió una furgoneta que la trasladó a su casa. Su salida se avanzó al máximo y se cambió de lugar: Riera había cumplido su condena en la prisión de mujeres de Wad-Ras, en Barcelona, y fue trasladada horas antes de su liberación a Brians 1.

Los Mossos blindaron la plaza y actuaron cuando se leyó un comunicado

La etarra no estaba por la tarde en la pequeña plaza del Raspall, donde debía celebrarse un acto de bienvenida. El área quedó blindada por 15 unidades de los Mossos d'Esquadra que impedían el paso a la zona, donde quedaron recluidos decenas de activistas. Minutos antes de las siete el acto quedó desconvocado, lo que no evitó pequeños altercados. Los organizadores quisieron leer un comunicado en el que se denunciaba a la Audiencia Nacional como "tribunal de excepción" y su actitud "propia de un estado autoritario". No pudieron acabar su reivindicación porque los Mossos d'Esquadra se subieron al estrado, decomisaron una pancarta y se llevaron a los furgones a los organizadores que la portaban. En la pancarta se leía: "Por los derechos políticos y civiles, disolución de la Audiencia Nacional". Según los organizadores del acto, los Mossos conocían el contenido del comunicado, así como su decisión de desconvocar el homenaje. Este pacto entre agentes y manifestantes consistía en que la lectura debía hacerse sin consignas ni pancartas. Según los Mossos, no hubo tal acuerdo.

La plaza quedó durante minutos paralizada, una calma tensa solo rota por los gritos de los activistas contra la policía. La tensión se trasladó al resto del barrio, donde miles de vecinos y curiosos disfrutaban tranquilamente de las fiestas de Gràcia.

Tal era el contraste, que a solo unos metros de la plaza del Raspall un grupo de jubilados bailaban tranquilamente un pasodoble. La verbena se aguó por los gritos de un centenar de personas que no habían podido entrar en la plaza y que iniciaron una marcha alternativa por las calles del barrio.

Con pancartas que criticaban a la Audiencia Nacional, se dirigieron hacia uno de los núcleos de la fiesta mayor, la plaza de la Vila de Gràcia, donde en esos momentos se celebraba un correfoc y un pasacalles para niños. Los Mossos se desplegaron rápidamente para evitar que se mezclaran manifestantes con participantes en la fiesta, y la encerrona acabó con las primeras cargas, que dejaron varios contusionados. "Hemos llegado a la plaza y nos han alcanzado por detrás. Hemos levantado los brazos, pero [los Mossos] nos han dado por todos lados", contaba una joven mientras se dolía de sus golpes en la cadera.

La plaza de la Vila de Gràcia quedó blindada y los manifestantes se disgregaron por el barrio jugando al gato y al ratón con los agentes antidisturbios. Las carreras despertaron la curiosidad de los vecinos que, sin embargo, siguieron tranquilamente con su fiesta, apenas sin inmutarse ante la masiva presencia de policías. La situación se prolongó hasta las 21 horas. La plaza del Raspall volvió entonces a la normalidad, los antidisturbios se retiraron y, hasta el cierre de esta edición, la fiesta continuó en paz con el programa previsto.

Inocencia de Laura

La policía detuvo a uno de los participantes en el acto, en concreto al portavoz que debía anunciar públicamente la desconvocatoria del homenaje, pero que fue interrumpido por los agentes.

Los Mossos le tomaron declaración por incumplir la orden de la Audiencia Nacional. Su testimonio se enviará a Madrid y será el juez de guardia quién decida si se le imputan cargos. En el comunicado que leyó a medias no había referencias a ETA, aunque sí proclamaba la inocencia de Laura Riera. "Nosotros solo queríamos comunicar pacíficamente que se acababa el acto. Se han llevado a un compañero por dar la cara", criticó un portavoz de los promotores. "Continuaremos con las fiestas tranquilas y populares", comentó. Según los organizadores de la bienvenida a Riera, las cargas policiales acabaron con cuatro detenidos más, extremo que negaron fuentes de los Mossos d'Esquadra.

DE LA APARENTE TRANQUILIDAD A ALGUNAS CARGAS

Los Mossos blindaron a primera hora de la tarde la pequeña plaza del Raspall, donde todavía curioseaban algunos vecinos. Los problemas empezaron a raíz de la lectura de un comunicado, que la policía interrumpió. La protesta se trasladó hasta algunas calles del barrio de Gràcia, donde hubo cargas policiales que no pasaron a mayores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 22 de agosto de 2010

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