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Reportaje:

La venganza de la mafia marsellesa

Un grupo criminal secuestra en El Clot al hermano de un 'narco' que engañó al clan con un alijo de hachís - La policía libera a la víctima en Francia

La mala vida de Hassan le ha salido cara a su hermano Mustafá, que ha pasado 12 días de cautiverio en el sur de Francia en manos de un clan mafioso. Hassan, un narcotraficante que intentó jugársela a los marselleses con un alijo de hachís, duerme en la cárcel de Soto del Real. Mustafá, marroquí de 33 años, trata de sobreponerse al hecho de que dos hombres le asaltaran, pistola en mano, cuando volvía a su piso de Barcelona. Los secuestradores le utilizaron como moneda de cambio para exigir a Hassan, que les había timado, un rescate de 300.000 euros.

El rescate nunca llegó a pagarse y Mustafá está sano y salvo, aunque todavía con el miedo en el cuerpo, dicen sus conocidos. La policía ha arrestado a los cuatro hombres, vinculados a la mafia marsellesa, que planearon y ejecutaron el secuestro. La madrugada del 1 de agosto, tres de los secuestradores detuvieron su vehículo en la esquina de las calles de Aragó e Independència y se hicieron pasar por policías para llevarse por la fuerza al hombre, que iba con su primo.

Mustafá salía de trabajar del restaurante de comida árabe Luna, propiedad de su hermano y su cuñada, que regentan también una carnicería halal y un locutorio en la misma manzana. Frente al restaurante, que estos días de Ramadán solo abre de noche, la suegra de Hassan señala el lugar del asalto y maldice su suerte. "Por mí, que se muera mi yerno. No me gusta que el dinero salga de cosas sucias. ¿Qué les queda a mi hija y a mis nietos?", se pregunta esta mujer enérgica, que lleva 32 años en España y luce hiyab. Tras consumar el secuestro y trasladar a la víctima a los alrededores de Marsella, los mafiosos contactaron con su esposa y le exigieron el pago de casi el doble de los 170.000 euros que Hassan les había birlado en una transacción fallida.La mujer de Mustafá esperó dos días antes de denunciar la desaparición de su marido ante los Mossos d'Esquadra. Todos en la familia estaban al corriente de los trapicheos de Hassan, que, como el Guadiana, aparecía y desaparecía de Barcelona por temor a que la policía le echara el guante. El narco aprovechó esas 48 horas para buscar un "arreglo" con los contactos marselleses a los que se la había jugado. No resultó y la familia de Mustafá colaboró desde entonces con la policía para resolver el secuestro.

La esposa aportó un dato que resultó ser clave para la investigación: un número de matrícula. El vehículo había sido identificado en abril porque uno de sus ocupantes estaba relacionado con el mundo de las drogas. El caso es que el número constaba en la base de datos policial y permitió descubrir la conexión entre el hermano del secuestrado -cuyo hallazgo era prioritario para la policía, que trabajó contrarreloj- y el clan marsellés. Los agentes tenían, además, el retrato policial de los otros dos ocupantes. El primo de Mustafá, que caminaba con él por Aragó cuando ocurrió el asalto, reconoció a uno de los captores.

Seis días después del secuestro, Hassan fue detenido en Barcelona en una de sus constantes idas y venidas entre la capital catalana y Girona, en las que utilizaba identidades falsas. La policía autonómica le considera uno de los traficantes más activos de Barcelona y sobre él pesaba una orden internacional de detención emitida por las autoridades francesas. Todas las pistas conducían irremediablemente a Marsella. Desde ese momento, la operación fue llevada de forma coordinada por los Mossos d'Esquadra, el Cuerpo Nacional de Policía (CNP) y la policía francesa. "La coordinación ha sido básica para resolver el secuestro", explicó ayer Josep Lluís Trapero, comisario de la policía autonómica, junto a su homólogo del CNP, Jesús Pacheco.

Con la ayuda de la familia, los agentes -algunos de ellos desplazados a Francia- supieron que el pago del rescate se efectuaría en el puerto de Marsella. El despliegue policial permitió detener allí a dos de los secuestradores. El tercero fue arrestado en la casa y el cuarto, ya en alerta porque las cosas no estaban saliendo como estaba previsto, liberó a la víctima y logró darse a la fuga. Hasta ayer, cuando la policía francesa confirmó que también se había detenido a este hombre, que hacía las veces de carcelero y que pertenece a uno de los clanes marselleses de la droga.

Para cuando llegó la policía, Mustafá ya no estaba en el zulo que los secuestradores habían instalado en el garaje de la casa. Los agentes lo encontraron, minutos después de ser liberado por sus captores, en la calle. Los médicos certificaron que se encontraba bien de salud y Mustafá lo comunicó por teléfono a sus familiares.

Con la investigación, que ha sido dirigida por el juzgado de instrucción número 4 de Barcelona y sigue bajo secreto de sumario, los policías se han apuntado un tres en uno: han liberado a un hombre inocente secuestrado, han detenido a uno de los narcos más buscados de Barcelona y, de paso, han sacado alguna idea en claro sobre los contactos entre los traficantes de hachís de Marruecos y la mafia marsellesa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 17 de agosto de 2010