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Una alerta de bomba obliga a evacuar Lourdes

La policía francesa tuvo que desalojar a 30.000 peregrinos del santuario

Unas 30.000 personas, entre ellas varios enfermos e inválidos, tuvieron que ser evacuados ayer del santuario de Lourdes por la policía francesa, tras recibir una alerta de bomba. El lugar, el principal destino de peregrinaje católico de Francia, tuvo que cerrar al público durante dos horas y media antes de reabrir sus puertas. Pese a coincidir con una de las jornadas de mayor afluencia al lugar santo, el 15 de agosto, día de la Ascensión de la Virgen, la operación se desarrolló con calma, según las autoridades locales.

La comisaría de Lourdes, a los pies de los Pirineos franceses, recibió una llamada anónima a mediodía que anunciaba la explosión de cuatro bombas en los santuarios a las tres de la tarde. "La llamada fue realizada desde una cabina telefónica por un hombre que sonaba bastante determinado", señaló a la prensa el delegado del Gobierno en el departamento de los Altos-Pirineos, René Bidal. "Teníamos que tomarnos la llamada en serio", añadió.

Las autoridades decidieron de inmediato desalojar la zona. Lo hicieron con un mensaje emitido en siete idiomas, dado que son miles los fieles que peregrinan desde diferentes países hasta los santuarios en los que la Virgen María se le habría aparecido un total de 18 veces, según la Iglesia católica, a Bernadette Soubirous, Santa Bernardita, en el siglo XIX. Un equipo de artificieros de la policía de la vecina ciudad de Bayona rastreó con perros el lugar sin encontrar ningún artefacto. Los peregrinos pudieron reanudar la procesión prevista por la tarde y beber el agua del manantial de Lourdes.

No es la primera vez que el santuario es objeto de una alerta de bomba que obliga a desalojar el lugar, aunque sí en una jornada tan significativa como la de la Ascensión. El último susto se remonta al 27 de octubre de 2002, cuando un aviso de bomba obligó a cerrar la iglesia subterránea de San Pío X, la mayor de los 22 lugares de culto repartidos sobre 50 hectáreas.

Centro de peregrinaje católico desde la aparición en las grutas en 1858, Lourdes acoge cada año a millones de visitantes. En 2009, fueron 6,3 millones los devotos llegados de todas partes del mundo. Unos 60.000 de ellos eran enfermos e inválidos, en busca de un milagro que les devolviera la salud. Coincidiendo con el 150º aniversario de la aparición de la Virgen, el papa Benedicto XVI visitó el santuario en 2008, tras realizar una sonada visita oficial a la capital de la muy laica Francia.

La ascensión al cielo de la Virgen María se conmemora desde el siglo XVII por decisión del rey Luis XIII, mediante varias procesiones por todo el país. La festividad fue anulada con la Revolución Francesa, pero el Concordato de 1801 entre Napoleón Bonaparte y el papa Pío VII la restauró en 1801. Desde esa fecha, Lourdes es el principal lugar de peregrinación en Francia, donde la Iglesia local reconoce otros cinco lugares en los que habría hecho una aparición la Virgen.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 16 de agosto de 2010