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Reportaje:Europeos de atletismo en Barcelona

La primera medalla no será de Paquillo

España, con 88 atletas, busca romper la barrera de 15 metales de Múnich 2002

La melancolía da eso, la necesidad de pensar en los ausentes. Vuelve el gran atletismo al Estadio Olímpico de Montjuïc y antes que en el viejo recuerdo de Cacho incendiando Barcelona una noche del verano del 92, el recuerdo se queda en la pérdida, en la pista de tartán rojo, gloriosa, sustituida por una azul. La moda, la elección de los Mundiales de Berlín 2009 -pista azul porque en el estadio olímpico de la capital alemana juega al fútbol el Hertha, que viste como el Depor-, que gustó a las teles y que lo han exigido como toque propio para los Europeos que hoy comienzan en la capital catalana a las ocho y cinco de la mañana con los 20 kilómetros marcha masculinos, pese a lo cual, ah, los ausentes, Paquillo Fernández no dará a España la primera medalla, como acostumbraba.

A Paquillo le pilló la Guardia Civil con la nevera de su casa conservando unos cuantos productos prohibidos, por lo que estará retirado de las competiciones un año. Como el joven Miguel Ángel López parece estar aún un poco verde para la tarea medallística, y su compañero de la escuela murciana regida por José Antonio Carrillo en Cieza, Juanma Molina, no parece en suficiente buena forma para hacer frente al prodigio italiano Schwazer y a los rusos varios, habrá que esperar más de 12 horas para ver al primer español en el podio europeo, lo que ocurrirá, probablemente, al final de los 10.000 metros, en los que, debajo de la superioridad patente del británico Mo Farah y la aparente de su compatriota Chris Thompson, destaca el fondo español con atletas como Lamdassem, Castillejo o Penas.

Será la entrada en acción para un equipo de 88 atletas -aunque José María Odriozola, el presidente de la federación, quería llegar a 100, es el más numeroso de la historia-, que intentará darse una fiesta y superar las 15 medallas, el tope, de los Europeos de Múnich 2002. Es el viejo juego: el presidente pone el límite basado en sus conocimientos, y si no se alcanza, no es error suyo, sino culpa de los atletas que no han sabido competir. Para ello sudarán bien los de siempre -Marta Domínguez, España y los del 5.000, los del 1.500, Beitia, las del 1.500, los cubanos de la longitud, los del disco, Chilla...-, pero quizás no llegue a la altura Mayte Martínez, quien en Múnich contribuyó con una medalla de plata.

El frente femenino del atletismo español ha pasado un año en el que los factores personales han influido más en su estado anímico que las habituales lesiones o los problemas para coger la forma. En la vallisoletana del 800, factores de los tres tipos de rémora se han conjuntado, con lo que la medallista de bronce mundial de Osaka 2007 llega corta de forma, aunque fuerte de ánimo. No está, según sus últimos entrenamientos, para bajar de dos minutos, que es el muro en el que empiezan a chocar quienes quieren siquiera pasar a la final. Su entrenador, Juan Carlos Granado, quiere confiar en que su fortaleza competitiva compense la falta de forma. "A Osaka llegó tapada de cara a los demás, con lo que no tenía presión externa", dice Granado, "pero internamente sabía que estaba muy bien, que era su gran oportunidad, dormía mal, estaba plenamente en la competición. Aquí es diferente". Al llegar a Barcelona se encontró, sin embargo, con una pequeña sorpresa agradable con la supresión de las series. Hoy se disputarán tres semifinales, de las que las dos primeras de cada una y los dos mejores tiempos pasarán a la final. "Y la serie que le ha tocado no es precisamente la peor".

Las finales de hoy (Teledeporte y TV3): 20 km marcha (8.05, compiten los españoles Miguel Ángel López), Juan M. Molina y José I. Díaz); Peso masculino (19.35, Manolo Martínez y Borja Vivas); 10.000m masculinos (21.05; Carles Castillejo, Manolo Penas y Ayad Lamdassem).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 27 de julio de 2010