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Entrevista:TELEVISIÓN

Cómo matar a Brandon Walsh para siempre

Jason Priestley busca desesperadamente deshacerse del espectro de Sensación de vivir. El protagonista cocainómano de la teleserie Call me Fitz podría convertirse en su salvación.

Fue Brandon Walsh, la cara más conocida de Sensación de vivir, el chaval todo corazón llegado a Beverly Hills y que encajaba a la perfección en aquel marasmo de pijerío. De aquello hace ya dos décadas y Jason Priestley, mal que le pese, sigue siendo Brandon. El actor, que ya supera los 40, acudió al Fiction Fest de Roma a presentar la serie que podría finalmente librarle de este marrón eterno: Call me Fitz.

Su nueva cara es la de Richard Fitzpatrick, un vendedor de coches de segunda mano cocainómano, alcohólico y con una ética algo confusa. Un accidente de coche hace que su idílico mundo de cuelgue y cambalache se vaya al traste y el buen Fitz se vea obligado a cambiar a la fuerza.

"Esta es mi quinta serie. Llevo una década intentando librarme de 'Sensación de vivir"

Priestley viste de traje, sigue teniendo la misma pinta de tipo confiable de ojos claros, se ha dejado barba y cada vez que sale de la habitación convertida en sala de entrevistas alguien grita: "¡Brandon!". Algunas cosas nunca cambian.

EP3. ¿Es este un intento desesperado de librarse de una vez de Sensación de vivir?

Jason Priestley. (Sonríe). Bueno, esta es mi quinta serie en los últimos tiempos, así que se puede decir que llevo ya una década intentando librarme de Sensación de vivir. Dicho esto, Fitz puede marcar una gran diferencia: es divertido y oscuro al mismo tiempo, un personaje maravilloso.

EP3. ¿Qué le viene a la cabeza cuando alguien le llama Brandon?

J. P. Bueno, fue una época maravillosa de mi vida y no reniego de ella. En realidad me permitió crecer como actor y todo eso, pero la verdad es que he dirigido, he actuado en un montón de películas después de aquello, he producido, y me gustaría que eso también se tuviera en cuenta, pero no me importa, lo entiendo.

EP3. Resumiendo: piensa usted "jodido Brandon"...

J. P. (Risas). Sí, a veces sí, claro.

EP3. ¿Por eso no ha querido participar en el remake de Sensación de vivir?

J. P. Justamente. No me interesaba meterme otra vez en lo mismo, aunque lo que sí hice fue dirigir un episodio porque insistieron mucho. No vi la necesidad de repetirme. Respeto a los que escogieron hacerlo pero no encajaba en mis planes.

EP3. ¿Cree usted que el remake era necesario? No es que haya tenido mucho éxito.

J. P. No sé, no sé muy bien qué decirte... No fue idea mía, ¿sabes? [Pone cara de circunstancias mientras extiende los brazos].

EP3. Han pasado veinte años desde que interpretó usted su papel más popular, ¿qué recuerda de todo aquello?

J. P. Pues que fue bueno y malo al mismo tiempo: cuando un show triunfa es estupendo por todos los beneficios que conlleva, especialmente a nivel personal. La parte negativa es que tengo que arrastrar a Brandon desde entonces. Así que muchas de las elecciones que haces como actor acaban siendo una manera de quitarte esa carga de encima. A mí, a un nivel interpretativo, me gusta ponerme en situaciones incómodas, me permiten crecer como intérprete. En eso es en lo que estoy ahora mismo.

EP3. ¿Es por eso que aceptó hacer una serie tan salvaje como Call me Fitz?

J. P. Sí y no. Lo cierto es que el guión me pareció impresionante, me reí mucho con el piloto y me pareció muy diferente a todo lo que había hecho antes. Además, cuando hablé con Sheri Elwood [la creadora de la serie] me contó que la historia está basada en las andanzas de su hermano, así que el hecho de tener una base real me atrajo mucho... Me pregunté qué clase de chalado debía ser ese tipo (risas).

EP3. ¿Ha conocido usted al hermano?

J. P. No, intento aplazar ese encuentro. Sé que él ha visto el piloto y le ha encantado. Igual estamos en el buen camino... No estoy muy seguro de querer conocerle (carcajada).

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* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de julio de 2010