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La OCU pide que se retiren las bayas de Goji por su toxicidad

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) exigió ayer a la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) que retire del mercado 10 marcas de bayas de Goji al haber detectado metales pesados y pesticidas. Esta denuncia se produce tras haber analizado 10 muestras en Madrid y Barcelona. Sanidad ratificó ayer la legalidad del producto y su inocuidad para los consumidores, si bien añadió que no todos los beneficios que se atribuyen a este tipo de productos están demostrados científicamente.

La OCU ha analizado las marcas Int-salim, Parami, Manantial de salud, Bayas tibetanas Carrefour (envasado de Ferrer Segarra), Tibetinas, Marini Natura, Frutos secos Herranz, Frutos secos A. Carretero, Frutos secos DLV Tostadero artesanal (en Eroski), y Bayas de Goji Aperitivos Medina (Hipercor). Según su estudio, hay cadmio (en dos de las marcas), plomo (en nueve) y cobre, así como 13 pesticidas, con "marcas que emplean hasta 10 pesticidas diferentes".

"Lo realmente grave", señala la OCU, "es que, de las 13 sustancias empleadas como pesticidas tres no están autorizadas en la UE" (Cyhalotrin, Fenpropatrin, Fenvalerato). Además, se usan sustancias autorizadas pero por encima de los límites establecidos, como la cipermetrina y acetamiprid, ambas con efecto irritante. Pese a todo, la OCU asegura que la ingesta de estas bayas de Goji no va a causar una intoxicación aguda, ya que "sería necesario ingerir kilos de bayas para que esas sustancias hicieran efecto inmediato", si bien su consumo "puede tener efectos a largo plazo".

La popularidad de las bayas de Gogi -similares a las pasas, de color rojizo y sabor amargo- comenzó en foros naturistas de Internet -la página web del producto original tibetano promete la curación de prácticamente cualquier enfermedad- y su difusión boca a boca batió marcas. En cuestión de semanas, las grandes superficies se llenaron de bandejitas de bayas, los mercados las colocaron junto a las cajas y se llegaron a formar largas colas para adquirirlas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de julio de 2010