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La mayor librería pública sigue cerrada por obras

Sin noticia de una próxima apertura, al menos a la entrada de la biblioteca. Puertas cerradas, actividad cero y ni rastro de contenedores de obras, por más que una nota avise: "Cerrada por obras". La biblioteca pública Central de la Comunidad de Madrid, que cuenta con casi 120.000 libros y 146 puestos de lectura, lleva sin prestar un libro desde el 20 de febrero. Iba a ser una reparación breve, a juzgar por la fecha de reapertura que se anunció, el 12 de abril, pero más de tres meses después la biblioteca, en la calle de Felipe el Hermoso, 4 (Chamberí), continúa sin abrir al público.

El cierre se debió "a la realización de una obra para la sustitución del aljibe del sistema de extinción de incendios", explicó ayer una portavoz de la Consejería de Cultura. Tarea que se aprovechó para "iniciar una rehabilitación que permitirá ampliar el centro a una planta más". La biblioteca, añadió, abrirá en septiembre.

A su cierre se suman, también en la zona, las obras en el Conde Duque, que han obligado a dejar en lugar de la biblioteca municipal una pequeña colección (4.000 ejemplares) para préstamo. De otra biblioteca del Ayuntamiento, la Iván de Vargas (en la antigua casa del caballero medieval, en el barrio de los Austrias), tampoco se sabe nada, pese a que en junio de 2006 el Consistorio anunció que se tardaría 18 meses en completarla. Un portavoz aseguró ayer que abrirá en 2011.

El lío de los nombres

A punto ha estado Madrid de tener dos bibliotecas con el mismo nombre. La de Carabanchel, inaugurada ayer, iba a llamarse Miguel Delibes. Así lo anunció la Comunidad de Madrid el mismo día de la muerte del escritor, en marzo pasado. Resultó que, también ese día, el Ayuntamiento de Madrid se sumó a los homenajes al autor de El camino anunciando lo mismo, que iba a llamar Miguel Delibes a la biblioteca municipal situada en el número 11 de la calle del Arroyo Belincoso (Moratalaz), en funcionamiento desde 2001. Finalmente, se pusieron de acuerdo y la Comunidad decidió llamar Luis Rosales a su nuevo equipamiento.

Pero también con esta decisión puede acabar habiendo dos bibliotecas con el mismo nombre. Porque el Ayuntamiento decidió, en el pleno de la Junta Municipal de Tetuán del 15 de julio, llamar Luis Rosales a la biblioteca del Centro Cultural Eduardo Úrculo, en la plaza de Donoso, 5. Una duplicidad que critica la plataforma para la creación de un colegio de bibliotecarios. No sería la primera vez. Hay dos bibliotecas José Hierro, una municipal, en San Blas, y otra regional, en Usera.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 22 de julio de 2010