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La azotea de los Beatles

Amaral y Vetusta Morla, entre otros, homenajean a los de Liverpool en el Círculo

Cuando se trata de los Beatles, los aniversarios siempre parecen una buena excusa para homenajearles; de ahí que, aprovechando que hace 40 años se publicó Let it be, su último álbum, el Círculo de Bellas Artes preparara ayer este concierto. La fórmula: ceder la terraza a grupos como Amaral o Vetusta Morla, para que cada cual versionara parte del repertorio de una banda que puso al mundo de acuerdo en que eran unos genios.

"Hay que ver qué canciones escribían estos cabrones a los 15 años", les echaba en cara Coque Malla antes de atacar One after 909, que sonó muy roquera. Con su único acompañante, un guitarrista que dio un toque añejo a la acústica de Malla, tocó también Across the Universe, que se escuchó desnuda pero sentida.

"Hay que ver qué canciones escribían a los 15 años", decía Coque Malla

Miss Cafeína dieron un revolcón a Maxwell silver hammer. "Paul es la señora mayor de los Beatles. Hemos tocado su tema como si fuera de los Black Crowes", comentaba Sergio, el guitarrista.

Al versionar un grupo tan mítico, qué es mejor, respetar a rajatabla el original o llevártelo a tu terreno. Eva, de Amaral, contesta por todos: "Aquí se va a ver un poco de todo. Pero estas son composiciones que funcionan por sí mismas, incluso si las tocas con un triángulo". Ella conoció el disco al que se rendía homenaje gracias a los vinilos de su hermana. "Son la mejor referencia que se puede tener", alaba la cantante, antes de afrontar con la banda Havalina Get back, que cerró la noche. Una adaptación de ritmo pesado y potente que se anima con el solo de armónica, hasta explotar con el de guitarra.

Vetusta Morla se atrevió con I've got a feeling y Two of us. El juego de voces consiguió emular el espíritu de los de Liverpool y se complementó con guiños electrónicos. Pasaron por allí, y cumplieron, Pájaro Sunrise, Tulsa y Lovely Luna. No importó que Russian Red tuviera que cortar Let it be a la mitad y volver a empezar. "Lo siento de verdad, es que la guitarra está muy desafinada".

Entre el público se percibía la melena rizada de Carlos Tarque, de M-Clan, que parecía encantando con el invento. "Siempre nos quedará la terraza del Círculo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 22 de julio de 2010