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Reportaje:SUDÁFRICA 2010 | España, en la cima del mundo

"Gracias por hacer realidad los sueños"

El Rey, que no pudo estar en Sudáfrica, elogia a la selección por su nobleza y trabajo en equipo

Como el protocolo marca para las grandes ocasiones, las puertas del Salón de Columnas del palacio Real de Madrid se abrieron ayer para recibir a los campeones. Honores de gala para el equipo ganador del Mundial. Reconocimiento del Rey para el grupo que ha hecho soñar a España durante tres semanas. Final feliz para una historia en la que los sueños se han hecho realidad.

Pocas veces se ha visto a don Juan Carlos tan emocionado como ayer. El Rey no pudo estar, a su pesar, en Sudáfrica. Los médicos no le permitieron viajar porque todavía sufre secuelas de la operación de pulmón a la que se sometió hace dos meses en Barcelona. Pero la distancia no le impidió disfrutar y sufrir, como muchos españoles, con el Mundial. Como gran aficionado al fútbol que es, siguió todos los partidos de España y ayer quiso ser el primero en felicitar a la selección .

Don Juan Carlos se detuvo un poco más con Casillas, Del Bosque y Puyol

"Menudo gol de cabeza", le dijo el Monarca al defensa, héroe ante Alemania

"Es un día de enorme emoción e inmenso orgullo", comenzó don Juan Carlos; "Emoción por un triunfo bien merecido y por una selección excepcional que ha hecho vibrar el corazón de todos los españoles. Mi orgullo por ver a España campeón, por aglutinar a todos los españoles, por hacer realidad nuestros mejores sueños, y por proyectar, sobre todo, el nombre de España en todo el mundo", aseguró el Rey. "Gracias por hacer realidad nuestros sueños y por ser ejemplo de deportividad, nobleza, buen juego y trabajo en equipo", les dijo.

Antes del discurso, el Rey habló en voz baja y felicitó uno a uno a todos los integrantes de la expedición deteniéndose de manera especial con el capitán, Iker Casillas, el seleccionador, Vicente del Bosque, y el autor del gol ante Alemania, Carles Puyol. "Menudo gol de cabeza", le dijo.

Don Juan Carlos vio la final por televisión desde el palacio de la Zarzuela y en contacto con la Reina y los Príncipes, que le mandaban sms desde el palco del Soccer City. Luego, cuando el equipo estaba en el vestuario celebrando el triunfo, telefoneó a los jugadores para felicitarles, como hizo el día antes para animarles. "Nos dijo que nos apretemos los machos un poco más", reveló Casillas.

Intermediaria en algunas de estas llamadas fue la Reina, gran seguidora de la selección durante los últimos cinco días. A ella el fútbol no le gusta tanto como a su marido, pero sabe valorar el esfuerzo de una generación de deportistas. Doña Sofía siempre confió en el espíritu de este equipo, tanto que, cuando hizo las maletas, para viajar a Sudáfrica lo hizo pensando en que iba a estar cinco días. Por eso en la maleta metió dos trajes para dos partidos. Uno rojo para la semifinal contra Alemania y uno azul marino para el último día. Porque la Reina, que no deja escapar ningún detalle y sabía que si España llegaba a la final jugaría con la segunda equipación, quería llevar los mismos colores. Además, se pintó con ceras una bandera española en las manos. En los días pasados en Sudáfrica, la Reina vivió el Mundial junto a Pau Gasol, Rafa Nadal y Plácido Domingo. Solo sintió no poder saludar el domingo a Nelson Mandela, que se marchó del estadio a ver el partido en casa.

Ella también lo sufría. El avión que la trajo de regreso junto a los Príncipes despegó de Johanesburgo a la una de la madrugada y llegó a las 11.30 a Zaragoza. El Príncipe tenía un acto oficial y la prórroga obligó a cambiar el destino final de la expedición. Eso sí, en el vuelo no faltó, a petición de la Reina, cava y brindis por los campeones y una gran bandera de España que el comandante de la aeronave colocó en la parte principal.

La infanta Elena se sumó ayer también a la fiesta del palacio Real. Para apoyar a La Roja, se vistió de este color y ató su larga melena con adornos con colores de la bandera española.

Cuando llegó el momento de las fotos, Casillas le prestó al Rey la Copa del Mundo y además le regaló en nombre de todos una camiseta firmada por los jugadores. Tras la primera instantánea se sumaron al grupo las infantas Leonor y Sofía, que la tarde del domingo vieron el partido por televisión. Leonor también levantó la copa, como su abuelo el Rey, pero no Sofía, que se mostró más tímida pese a las bromas de Pepe Reina y solo acarició el trofeo.

Del palacio Real, el equipo de los sueños se marchó al palacio de la Moncloa. En la puerta aguardaba su inquilino, José Luis Rodríguez Zapatero, y con él, Álvaro, el segundo hijo de Vicente del Bosque por el que los jugadores de la selección sienten un especial cariño. Cuando el chaval, que tiene síndrome de Down, oía gritar "¡Viva España!", respondía: "¡Viva mi padre!".

En La Moncloa ayer fue jornada de fiesta. No se habló de paro, ni de crisis ni del debate del estado de la nación. Zapatero dio unos minutos libres a los problemas. Los funcionarios y sus familias estaban invitados a la fiesta. En una esquina, la vicepresidenta, María Teresa Fernández de la Vega, y los ministros Miguel Ángel Moratinos, Miguel Sebastián, Trinidad Jiménez, Ángeles González Sinde y Bibiana Aído.

"Esta victoria es de los 23 jugadores de la selección, pero detrás está la fuerza de todos los españoles. La han ganado ellos, pero es también de todos los jugadores de tantas generaciones que han ayudado a llegar a la cima del fútbol mundial", declaró Zapatero. El presidente tuvo unas palabras para Andrés Iniesta, el autor del gol decisivo, y elogió la "fuerza, templanza y serenidad" del seleccionador, Vicente del Bosque a la hora de representar con dignidad a todos los españoles. Zapatero saltó, repartió sonrisas y abrazos a todos. Por unos minutos sus ojeras desaparecieron. Luego, cuando la caravana se marchó, el presidente y los ministros regresaron a la cruda realidad. Los campeones, a la suya, la fiesta en la calle.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 13 de julio de 2010