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Consecuencias del fallo del Estatuto

CiU y ERC pugnan por capitalizar la manifestación

Los gritos en favor de la independencia que dominaron la manifestación de Barcelona buscan ahora un acomodo en las urnas. Convergència i Unió y Esquerra Republicana están convencidos de ello y, cada uno a su manera, ayer se dedicaron a lanzar guiños al nuevo y al viejo electorado independentista para hacerlo suyo con vistas a los comicios catalanes de otoño.

Convergència i Unió lanza mensajes independentistas día sí, día también, camuflados en la expresión del "derecho a decidir" para no asustar a su electorado moderado. Ayer no fue la excepción y su líder, Artur Mas, dio por finiquitada la etapa de una Cataluña que buscaba su encaje en España. "Cataluña debe hacer ahora una apuesta clara por su derecho a decidir su propio futuro".

Los nacionalistas de Artur Mas combinan estas llamadas con el mensaje machacón de que Esquerra Republicana ha perdido toda credibilidad soberanista por sus pactos con el PSC. Lo hacen obviando que ellos hicieron presidente a José María Aznar en 1996.

El republicano Joan Ridao respondió ayer a las llamadas convergentes asegurando que "España no escucha y es sorda" y apuntando que lo que hay que hacer ahora es "comenzar un proceso de transición pacífica y democrática hacia la independencia".

En lo que se ponen de acuerdo nacionalistas y republicanos es en que el PSC no saldrá beneficiado de la marcha de ayer. Miquel Iceta, portavoz de los socialistas catalanes, trató de restar importancia a la deriva independentista de la manifestación: "Se equivocarán mucho aquellos que piensen que la marcha fue solo una expresión de independentistas", dijo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 12 de julio de 2010