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La trama de espionaje recopiló datos con un sistema informático avanzado

Javier Rojo, Txarli Prieto y Alfonso Alonso fueron vigilados por los 'ertzainas'

La presunta trama de vigilancia a políticos y empresarios de Álava se basaba en el seguimiento personalizado pero también en el espionaje informático. Los implicados, hasta ahora dos cargos de la Ertzaintza de la división antiterrorista, aplicaron un sistema avanzado que permitía acceder a la información de los espiados a través de la red, lo que ampliaba el conocimiento de las actividades de las personas espiadas, según informaron a EL PAÍS fuentes próximas al caso.

Esta nueva trama -que surge por la investigación del caso De Miguel, la presunta corrupción de altos cargos del PNV de Álava- afecta a relevantes políticos, entre ellos, el presidente del Senado, Javier Rojo, el secretario general del PSE alavés, Txarli Prieto; el alcalde de Vitoria, Patxi Lazcoz o su predecesor y actual diputado del PP en Madrid Alfonso Alonso. Otras personas espiadas, según El Mundo, son el ex presidente de los empresarios alaveses, José Manuel Farto, y el síndico de Vitoria, Javier Otaola. Estos archivos se hallaron en el ordenador personal de Aitor Tellería, el ex número dos de los peneuvistas de Álava apartado de su cargo por su implicación en el caso De Miguel.

La investigación apunta a tres niveles distintos entre los agentes implicados

El PSE sospechaba y se cambiaron más de 40 servicios de escolta de 'ertzainas'

Las fuentes consultadas señalan que el sistema de espionaje tenía "un nivel tecnológico importante", por lo que es poco probable que la implicación se limite a los dos ertzainas. Estos, según los mismos medios, facilitarían la introducción del programa pero el sistema tuvo que ser ideado por algún experto. De hecho, el espionaje informático no se ha realizado de una terminal a otra sino que la información se captaba a través de la red, lo que permite acceder a más datos. "Podían saber quien envía la información al espiado", afirman las fuentes consultadas.

Este espionaje era complementario a los seguimientos, en los que, según los primeros datos de un caso bajo secreto sumarial, está la principal información recopilada.

La trama tiene al menos tres niveles. Además de los dos cargos de la Ertzaintza, estarían implicados otros agentes de su confianza y, en un tercer nivel, se encontrarían ertzainas que han realizado labores no tan directas en el presunto espionaje, como facilitar contactos o conocimientos informáticos.

Las sospechas sobre las actividades de ertzainas están detrás de la sustitución de agentes que realizaban tareas de escoltas de los altos cargos del Gobierno. Con la llegada del PSE al Ejecutivo, se cambiaron más de 40 servicios que realizaban agentes y se recurrió a escoltas privados. Oficialmente se explicó por razones operativas "pero el motivo de fondo era la desconfianza", aseguró ayer a este diario Vicente De la Cruz, presidente de la asociación española de escoltas.

"Había ertzainas excesivamente motivados políticamente y se sospechaba que estaban informando donde no debían", explicó. De la Cruz fue incluso más explícito: "Cualquier ertzaina sabe que a la cúpula del PNV le sigue llegando lo que pasa en el Departamento de Interior antes que al propio consejero Ares".

La consejería se mostró ayer discreta por el secreto de sumario pero, además de colaborar con el juzgado de instrucción número 4 de Vitoria, anunciaron una investigación interna exhaustiva. "Vamos a exprimir al máximo. Cualquier aprovechamiento de la condición de policía para informar a terceros de otras personas va a ser investigada hasta esclarecerla", aseguran y destacaron que el presunto receptor de la información "era el número dos del PNV de Álava".

Ayer, en un acto público en Getxo, el consejero Rodolfo Ares dijo que se irá "hasta el final". Tras recordar que los dos agentes han sido apartados y se ha abierto un expediente interno, anunció que no les prestará asistencia jurídica. Este apoyo, dijo, se dirige a los ertzainas "que cumplen su trabajo. Parece que estamos con dos ertzainas en una actividad particular y ellos tendrán que responder ante el juez y utilizar los medios para defenderse".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de julio de 2010