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Necrológica:

Juan Hernández Luna, autor mexicano de novela policiaca

Ganó dos veces el Premio Hammett que otorga la Semana Negra de Gijón

El escritor mexicano Juan Hernández Luna es el gran ausente de la Semana Negra de Gijón 2010. Asiduo de la cita literaria asturiana, fue ganador del Premio Dashiell Hammett en 1997 con Tabaco para el puma y en 2007 volvió a alzarse con el galardón con Cadáver de ciudad. Paco Ignacio Taibo II, director del festival, recuerda que después de entregarle el último premio estuvo más de cuatro horas "ausente y desconcertado" por la alegría.

Hernández Luna falleció el pasado 8 de julio en Ciudad de México a los 47 años de edad a causa de una enfermedad renal. Autor de una decena de novelas, ocho de ellas de género negro, su último proyecto estaba siendo una obra "a cuatro manos" con el autor francés Sebastien Rutes, que también participa en la edición de este año. El océano no era distancia para los dos escritores, que se mandaban los capítulos para ir enlazando la historia de la novela.

Coordinó programas de fomento de la lectura dirigidos a bomberos y policías

Nacido en el Distrito Federal el 19 de agosto de 1962 en el seno de una familia humilde, "se había hecho a sí mismo" a través de talleres literarios, según Paco Taibo. El director del festival lo recordaba ayer como un escritor "ácido e imaginativo" y con un lenguaje poético "muy potente". Entre sus libros se cuentan también las biografías Se llamaba Emiliano, sobre el revolucionario mexicano Emiliano Zapata (firmado con el seudónimo Iván Degollado), y No hay virtud en el servilismo, dedicado al ideólogo y anarquista Ricardo Flores Magón.

Paloma Saiz, de la organización de la Semana Negra, rememora su etapa en la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México junto al autor mexicano. Hernández Luna coordinaba entonces dos programas de fomento de la lectura destinados a los bomberos y policías mexicanos titulados Letras en llamas y Letras en guardia: "Escogía cuidadosamente los textos, intentando que fueran de calidad, alejado de todo aquel escrito administrativo o con carácter didáctico. Quería que conocieran los clásicos".

La Casa de España en México tuvo un reconocimiento hacia el autor, recuerda Saiz, después de los actos de conmemoración del cuarto centenario del Quijote. "Para homenajear a Cervantes, decidió invitar a los policías a que leyeran un fragmento de la obra, pero traducido al lenguaje policiaco". A la organización les pareció una apuesta "muy atractiva" y es que, según Paloma Saiz, Juan Hernández Luna siempre tenía grandes ideas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de julio de 2010