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Primeras dimisiones en el caso de los espías

Telemadrid despide a Yolanda Laviana tras denunciar que su ex marido espió a Prada

Yolanda Laviana fue despedida ayer fulminantemente como secretaria del presidente de Telemadrid, Manuel Soriano, el mismo alto cargo a favor del que testificó cuando fue acusado de acoso sexual.

Ángel Martín Vizcaíno, subdirector de Telemadrid, le comunicó el despido. A falta de una versión de dicha cadena, solicitada ayer sin éxito, Laviana explica que dicho cargo le invitó a tomar un café por la mañana y le reprochó que hubiera concedido una entrevista a EL PAÍS que detallaba las actividades ilegales de su ex esposo, Sergio Gamón. Laviana replicó que acudió a EL PAÍS porque nadie de los que conocían en el Gobierno de Aguirre los atropellos de Gamón que sufría, incluido el presidente de Telemadrid y miembros del Gobierno, le habían querido escuchar. Martín Vizcaíno le preguntó qué pruebas tenía de las acusaciones que había vertido contra Ignacio González, vicepresidente de Aguirre, al que Laviana había descrito como el inductor y receptor de las investigaciones que hizo desde el principio Gamón contra el ex vicepresidente Alfredo Prada, a pesar de que era su jefe orgánico.

Laviana le dejó con la duda a Martín Vizcaíno. Solo le indicó que todas las pruebas que tenía estaban en poder de su abogado. Acto seguido, este subdirector de Telemadrid anunció que iba a despedirla porque su trabajo se había vuelto inviable en el canal tras sus declaraciones. Vizcaíno le ofreció firmar un despido improcedente con una indemnización de 25.000 euros. Laviana rechazó tal acuerdo. Porque no ve razones para ser despedida tras haber sido una secretaria leal a su jefe, como anteriormente lo fue a Esperanza Aguirre y a Juan José Lucas cuando fueron presidentes del Senado.

Curiosamente, el pasado lunes, la propia Aguirre tildaba de "persona muy respetable" a Laviana, al tiempo que se jactaba de ponerse siempre en favor de la mujer en estos casos, y precisó que ella estaba viviendo un "divorcio difícil". Dos días después, la presidenta consintió que se despidiera a la primera persona a sueldo del aparato de la Comunidad de Madrid que es capaz de confirmar que ha existido una trama de espionaje que fue amparada y alimentada por Ignacio González y Francisco Granados, consejero de Interior, que lideraba su ex esposo, Sergio Gamón, y que contaba para sus labores de un equipo de ex policías y ex guardias civiles.

En suma, el mismo relato que la investigación judicial ha acreditado tras destapar EL PAÍS el escándalo hace más de 16 meses.

Laviana no ha acusado a personajes de menor rango del Gobierno de Aguirre sino que ha señalado con su dedo a subordinados de Granados que ya estaban imputados por el espionaje. Y solo ha añadido el detalle, gran detalle, de a quién informaba y daba cuenta Gamón de sus pesquisas ilegales sobre Prada y demás objetivos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 24 de junio de 2010