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Las consecuencias del ajuste económico

Toxo: "La huelga no está pensada para cambiar la situación política del país"

UGT y CC OO convocan un paro general para el 29 de septiembre por la reforma laboral - Los sindicatos consideran que las medidas agravarán la temporalidad

Apenas 24 horas antes de conocer el decreto que pone fin a la sintonía con el Gobierno, los sindicatos se decidieron ayer a confirmar la convocatoria de una huelga general para el 29 de septiembre. El detonante ha sido una reforma laboral "dura, que lesiona los derechos de los trabajadores", según Cándido Méndez, líder de UGT, y que "facilita y abarata el despido y debilita la negociación colectiva" para Ignacio Fernández Toxo, de Comisiones Obreras. Ambos dirigentes comparecieron ayer para explicar, en una sala abarrotada de periodistas, sus motivos para convocar la primera huelga general contra José Luis Rodríguez Zapatero, sin pretensiones de derrocarlo.

Tanto Toxo como Méndez hilaron sus discursos de forma que quedase claro su rechazo a la senda de recortes que ha adoptado el Ejecutivo sin arremeter directamente contra el presidente. "La huelga general no está pensada para cambiar la situación política en el país", subrayó Toxo, que no obstante, responsabilizó a Zapatero del deterioro de su imagen. A la pregunta de si la protesta sindical lo empuja fuera de La Moncloa, el responsable de CC OO respondió: "Ya se empuja él solo; no hace falta que le empujen". Menos directo, Méndez reprochó al presidente que haya aceptado "de manera acrítica" las imposiciones de la Unión Europea, que han provocado "una clara quiebra del discurso político del Gobierno".

"El paro irá adelante; el Gobierno no puede dar marcha atrás", dice Méndez

El líder de CC OO afirma que Zapatero "se empuja él solo" de La Moncloa

Nada bueno esperan los sindicatos de la reforma laboral que aprobará hoy por decreto el Consejo de Ministros y que es posible que valide el Congreso el próximo 22, aunque más tarde se tramitará como proyecto de ley. El texto, con el que el Ejecutivo pretende agilizar los procedimientos y los costes del despido y reducir la temporalidad, "consolidará por siempre jamás la dualidad del mercado laboral [entre fijos y temporales]", pronosticó Méndez. Aun peor, "amenaza con superar los cinco millones de parados en un espacio corto de tiempo". Se trata de una barrera suficientemente cercana como para temerla (hay 4,6 millones de parados), aunque el Ejecutivo aún la descarta.

Convocar una huelga general con más de tres meses de anticipación y a la espera de un trámite parlamentario susceptible de modificar el decreto genera incertidumbres. Pero los sindicatos no confían en una mejora del texto que desarme su estrategia. "La huelga irá adelante porque tenemos el convencimiento de que el Gobierno no puede dar marcha atrás", subrayó Méndez. En todo caso, las organizaciones mantendrán estos días reuniones con diferentes grupos parlamentarios -ayer empezaron con CiU- para intentar influir en su decisión. Con poco convencimiento, eso sí.

Aunque la reforma laboral ha precipitado la huelga, los sindicatos se esforzaron por presentar los cambios en el mercado de trabajo como parte de un giro copernicano de Zapatero que justifica las protestas. Méndez y Toxo citaron el decreto de austeridad que certificó la rebaja de sueldo a los funcionarios y la congelación de las pensiones como antecedente. Pero también las medidas que vendrán: la reforma de las pensiones y los Presupuestos.

La convocatoria oficial de la huelga se produjo menos de una semana después de que UGT y CC OO hicieran un último intento de reforma laboral pactada en el diálogo social. Aunque culpan a la patronal del fracaso, la respuesta más contundente se dirige finalmente contra el Gobierno. "El texto final empeora algunas de las propuestas iniciales que hubo en esa larga noche", justificó Toxo. La duda reside ahora en cuántos cambios adicionales experimentará la reforma laboral -es posible que el paso por el Consejo de Ministros le depare alguno- hasta que salga de la cocina parlamentaria en otoño.

Ni prematura ni retrasada

Faltan más de tres meses para que los sindicatos midan en las calles el descontento ciudadano contra el Gobierno. Con el verano por delante, la fecha del 29 de septiembre "ni está fuera de plazo por retraso ni por anticipación", enfatizó ayer Cándido Méndez. Pero, acertada o no, esa cita trastoca los planes iniciales de los sindicatos, partidarios de situar a finales de junio (el 29 era la fecha preferida) el horizonte de protestas. La espera amplía el margen sindical para caldear el ambiente, con el riesgo, eso sí, de que resulte más difícil recordar los motivos del paro.

Los sindicatos esgrimen varios argumentos para defender el retraso hasta finales septiembre. Para entonces, el trámite parlamentario de la reforma laboral estará, si no culminado, sí bastante avanzado, lo que permitirá conocer con exactitud -y mantener vivo en la memoria- el decreto que motivó la huelga. Pero hay otras dos razones de mayor peso. El Gobierno pretende concretar en torno al verano su propuesta de reforma de las pensiones. La intención de elevar de 65 a 67 años la edad legal de jubilación se expresó a principios de año como una medida sujeta a negociación política. Pero el escenario ha cambiado y el Ejecutivo ha dejado entrever ya que, en caso de desacuerdo con otros grupos, abordará la reforma en solitario, como está afrontando todos los recortes sociales.

También antes de octubre deberán estar enviados al Congreso los Presupuestos de 2011. Se tratará, con toda probabilidad, de las cuentas más restrictivas de la democracia, lo que avivará las razones para una protesta.

Pero en el fondo de todos esos argumentos subyace uno principal: los sindicatos han comprobado que una protesta estos días está abocada al fracaso. Aunque insisten en subrayar que la huelga de funcionarios del pasado 8 de junio "no fue un ensayo de huelga general", lo cierto es que el escaso seguimiento cosechado impide concebir una huelga exitosa menos de un mes después. Además, la estrategia dilatoria del Gobierno, que evitó certificar la ruptura del diálogo social hasta tener encarrilado el decreto, ha dejado a UGT y CC OO sin tiempo para convocar un paro antes del verano.

Fechas clave

- 16 de junio. El Consejo de Ministros aprueba el decreto de reforma laboral.

- 22 de junio. El decreto-ley se vota en el Congreso para su convalidación y posterior tramitación como proyecto de ley.

- 30 de junio. Concentraciones en todo el país en contra de la reforma.

- 9 de septiembre. Gran acto sindical en Madrid.

- 29 de septiembre. Huelga general.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 16 de junio de 2010

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