Entrevista:NICK CLEGG | Viceprimer ministro de Reino Unido

"No tendremos influencia en EE UU si no la tenemos en Europa"

Parece tener todo lo que un político necesita para triunfar: joven, bien parecido, ideas -y encima, claras-, naturalidad, determinación. Nick Clegg, de 43 años, el líder liberal que se convirtió en la estrella de la reciente campaña electoral británica y flamante viceprimer ministro de Reino Unido tras formar una coalición de Gobierno con los conservadores de David Cameron, se siente cómodo en el papel de representar algo nuevo, alternativo, distinto en la escena política británica y europea.

Hijo de un banquero con sangre aristocrática rusa y una madre holandesa prisionera de los japoneses en Indonesia durante la II Guerra Mundial, Clegg estudió Antropología en la Universidad de Cambridge, Filosofía Política en Minnesota y ejerció el periodismo en Nueva York en la revista progresista The Nation -"ahora toda la información la leo en mi blackberry"- antes de trasladarse a Bruselas y desarrollar durante una década una carrera política en las instituciones europeas. Allí conoció a su mujer, la abogada vallisoletana y experta en asuntos comunitarios Miriam González Durantez, con quien tiene tres hijos.

"No podemos pasar nuestros problemas a la siguiente generación"
"Mi esposa no habría entrado en Acciona si hubiera conflicto de intereses"
"Va en el propio interés británico que exista una eurozona fuerte"
"No tengo una garantía personal de Cameron para la reforma electoral"

Clegg, que habla cinco idiomas, entre ellos un español magnífico, recibe a EL PAÍS en un hueco de sus apenas 48 horas en Madrid y el día que comienza el Mundial de fútbol. "Tendré que convencer a mis hijos de que vamos con Inglaterra", bromea.

Pregunta. Parte de su éxito electoral tuvo que ver con el hartazgo de la opinión pública británica con la clase política tradicional, un fenómeno que no solo se da en Reino Unido. De hecho, una encuesta entre los usuarios de la web de EL PAÍS le daba ganador con más del 60% de los votos. ¿Qué está pasando?

Respuesta. [Clegg estalla en una carcajada] Primero se explica por los escándalos terribles que hemos tenido en Reino Unido, como el de los gastos indebidos de los parlamentarios, que ha tenido un efecto negativo tremendo. Pero también porque en tiempos de dificultades económicas, la gente se pregunta ¿por qué estamos sufriendo cuando fue culpa de los banqueros?, ¿por qué los políticos no hicieron nada para controlar lo que podía pasar? Y eso lo entiendo muy bien.

P. El primer ministro David Cameron ha prometido algo muy parecido al sangre, sudor y lágrimas para salir de la crisis. ¿Era ese el cambio que usted prometió a sus votantes?

R. Son sacrificios que no podemos evitar. Hay dos opciones: o hablamos de un mundo que no existe donde no hay crisis fiscal o reaccionamos ante el mundo tal como es. Creo que sería una decepción tremenda para todos los que nos votaron que no fuéramos sinceros. El Gobierno laborista anterior prometió un montón de cosas sin tener idea de cómo pagarlo. Me encantaría como político no tener crisis ni presión de los mercados y sí mucho dinero, pero tenemos que aceptar la realidad.

P. ¿Por qué decidió entrar en el Gobierno de coalición y no dar solo apoyo parlamentario?

R. Porque tenemos la obligación casi moral de dar a la gente estabilidad. Resolver los problemas no es posible sin un Gobierno fuerte. Hay mucha gente con dudas en los dos partidos, pero la coalición era la única opción razonable.

P. ¿No teme el riesgo que corre su partido?

R. En la política como en la vida no puedes pretender mantenerte puro sin ningún contacto con la realidad o con el poder. Yo entré en política para cambiar las cosas, para mejorar la vida de los ciudadanos de mi país. Esa es mi ambición. Prefiero tomar riesgos para cambiar las cosas.

P. ¿Tiene alguna garantía personal de Cameron para llevar a cabo la reforma electoral en esta legislatura?

R. No. Tengo simplemente la garantía de los acuerdos de la coalición, que dice que los dos partidos votarán en el Parlamento a favor de la reforma.

P. ¿Se cree capaz de reducir el euroescepticismo tory?

R. Quiero demostrar en los años que vienen que existe una vocación europeísta muy importante en Reino Unido que no tiene nada que ver con los tratados o instituciones. Es simplemente que solo en Europa y por Europa podemos tener una sociedad más segura, más próspera, con más trabajo y más sostenible en medio ambiente, con más poder para negociar comercialmente con EE UU o China. Juntos ganamos mucho.

P. ¿Cree que la eurozona tiene los días contados?

R. La situación es muy grave pero no creo que tenga los días contados. Va en el propio interés británico salir de esta crisis y que exista una eurozona fuerte. Es una parte vital de nuestra economía. Vamos a apoyar todos los esfuerzos que refuercen la zona euro. No vamos a entrar en el euro con este Gobierno pero queremos contribuir positivamente al debate.

P. Hay economistas que creen que una reducción tan drástica del déficit puede poner en peligro la recuperación económica.

R. Es un argumento, pero el problema es que no tenemos margen de maniobra, no podemos permitirnos el lujo de elegir cuándo empezamos este viaje. Porque es un viaje que va a durar años. Cuando leo a los economistas diciendo eso olvidan que es un viaje, que solo hemos anunciado un plan global para los años que vienen. Si no lo hacemos ahora la crisis será peor y eso lo quiero evitar. Hay incluso una razón moral para no pasar los problemas de nuestra generación a la siguiente.

P. La guerra de Afganistán es cada día más impopular.

R. Lo que no podemos pensar es que es posible crear allí una sociedad europea. El objetivo es proteger a nuestros propios ciudadanos. Evitar que Afganistán vuelva a ser una zona de actividad de Al Qaeda. Hemos conseguido mucho. El desafío está ahora más en Pakistán. No queremos que ningún soldado británico esté en Afganistán ni un minuto más de lo necesario. Pero es importante que Reino Unido y España se mantengan y apoyen el plan del presidente Obama y la OTAN.

P. Durante la campaña electoral puso en cuestión la relación especial con Estados Unidos.

R. Nuestros amigos norteamericanos son superimportantes para nosotros, tenemos relaciones muy fuertes con ellos, económicas, históricas, culturales... es una relación especial, pero eso no quiere decir que excluya otras relaciones. Yo critiqué mucho la decisión de Tony Blair y Gordon Brown de entrar en la guerra de Irak simplemente para mantener nuestra relación con la Casa Blanca. No tendremos ninguna influencia importante en Washington si no la tenemos en Madrid, Bruselas, París o Berlín.

P. Su esposa ha sido contratada por la empresa española Acciona. Algunos diarios británicos sugieren que puede haber un conflicto de intereses.

R. No habría entrado en Acciona si lo hubiera. Miriam es muy buena profesional y yo estoy muy orgulloso de lo que hace.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 12 de junio de 2010.

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