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El PSC exige a Hereu una nueva 'hoja de ruta' antes de designar candidato

El partido pide al alcalde más políticas sociales en los barrios tocados por la crisis.- El fiasco de la Diagonal dispara las alarmas por la debilidad del regidor.- La dirección de los socialistas descarta una candidatura de Ferran Mascarell

La hora de la verdad se acerca para el alcalde de Barcelona, Jordi Hereu. Falta un año para las elecciones municipales y las encuestas vaticinan que los socialistas lo tienen complicado para mantener la alcaldía de Barcelona, la joya de la corona del PSC, que ha brillado ininterrumpidamente durante más de 30 años. La debilidad de Hereu, agudizada por el estrepitoso fracaso de la consulta de la Diagonal, ha hecho que el alcalde pierda enteros también en el partido. Con todo, pese a las presiones externas, nadie en la organización se decide por ahora a pronunciar la palabra renovación.

La dirección del PSC ha optado por ratificar por ahora a Hereu, pero a cambio le ha pedido un gesto claro de autoridad en la recta final de campaña. Este debe concretarse el próximo sábado, cuando el partido espera que Hereu trace, en el consejo de la federación de Barcelona del partido, una nueva hoja de ruta que haga creíble el mensaje de que la prioridad del alcalde no son los grandes eventos ni las obras faraónicas, sino las políticas sociales y la cotidianidad de los barrios más tocados por la crisis.

El alcalde explicará mañana su proyecto ante los cuadros del partido

Varios dirigentes del PSC consultados por este periódico coinciden en que la urgencia que pesa sobre el alcalde es explicar qué ha ido mal y dibujar un programa de futuro claro y comprensible. No le piden que se saque de la chistera un nuevo proyecto supuestamente ilusionador como la candidatura olímpica para los Juegos de Invierno. Más bien le exigen todo lo contrario. De hecho, recuerdan que el congreso del PSC de Barcelona celebrado en octubre de 2008 dio al alcalde unas directrices claras que no siempre ha seguido: prestar más atención a los problemas cotidianos y gastar menos energías en los grandes eventos. El alcalde dijo entonces que había recibido el mensaje y logró que la militancia le designara presidente de la federación con el 98,85% de los votos. "Ahora Hereu tiene que rendir cuentas", explican fuentes de la dirección del partido, que dan por hecho que el alcalde lo hará.El alcalde podrá explicarse ampliamente mañana mismo. El consejo de federación del partido en Barcelona, el máximo órgano entre congresos, con unos 400 integrantes, se reunirá con un doble objetivo: dejar claro que por ahora no hay más candidato que Hereu y ofrecer al alcalde la oportunidad de explicar qué piensa hacer en el año que le queda de mandato municipal. Y no solo esto: el partido espera oír un proyecto para más allá de uno o incluso dos mandatos. "Al renunciar a la reforma de la Diagonal y al poner en un segundo plano la candidatura olímpica, Hereu se ha quedado sin sus proyectos estrella; ahora tendrá que explicarnos qué quiere hacer en el futuro", resume un dirigente.

Pero ¿hasta qué punto Hereu tiene garantizada la reelección como candidato socialista? Hoy por hoy ningún dirigente del PSC lo cuestiona, aunque las fuentes consultadas tampoco ocultan que todavía no ha llegado el momento de decidir sobre el asunto. "Lo que toca ahora es apuntalar la candidatura de José Montilla para las elecciones de otoño, después ya nos ocuparemos de las municipales", resumen estas fuentes. Con ello quieren decir que después de las elecciones de otoño el panorama volverá a estar abierto, sobre todo si, como también indican las encuestas, los socialistas son barridos de la Generalitat. Este escenario obligaría al PSC a centrar todos sus esfuerzos en salvaguardar el Ayuntamiento de Barcelona. El calendario jugaría en su contra, puesto que entonces apenas faltará medio año para los comicios municipales, pero nada es imposible. De hecho, el relevo de Joan Clos por Jordi Hereu se hizo en septiembre de 2006, a nueve meses escasos para los comicios locales.

Así pues, hasta finales de otoño o comienzos de invierno el PSC intentará taponar las vías de agua del Ayuntamiento de Barcelona. Si esto no se consiguiera, entonces entrarían en escena otros posibles candidatos. Los últimos días ha adquirido protagonismo el ex concejal y ex consejero de Cultura de la Generalitat Ferran Mascarell, que ha admitido que determinados sectores -no del partido- le empujan a presentarse a la alcaldía de Barcelona. Fuentes próximas a Mascarell aseguran que este tiene ganas de presentarse, pero que no piensa dar un salto al vacío. "No es un suicida", reconocen estas fuentes. "Mascarell sabe que no tiene el apoyo general del partido y que no es de la cuerda de la actual dirección del PSC". De hecho, su nombre ya fue descartado cuando se planteó la sustitución de Joan Clos. También se quedó al margen en la formación del actual Gobierno catalán. Mascarell, que fue consejero de Cultura en la última etapa de Pasqual Maragall, se quedó sin cargo al exigir Esquerra Republicana su sillón en la Generalitat en la formación del segundo Gobierno tripartito. "No es el candidato del PSC" coinciden fuentes de la dirección del partido.

Algunas de estas fuentes aseguran que, antes que Mascarell, el PSC tendría otros candidatos, sobre todo si pierde la Generalitat. La lista, aseguran, podría incluir nombres como el del consejero de Economía, Antoni Castells, encuadrado también en el sector más catalanista del partido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de junio de 2010