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Crónica:CAJA LABORAL 64 - REAL MADRID 56 | Semifinales de la ACB

Al final, el menos malo

El Caja Laboral sella el fracaso del Madrid y disputará el título al Barcelona

Los partidos, y las eliminatorias, se ganan de dos formas. Una, siendo el mejor. Otra, mostrándote el menos malo. El Caja Laboral jugará la final de la ACB después de un encuentro muy deficiente en lo que a calidad y acierto se refiere y que en la mayor parte de su desarrollo solo se sostenía por la incertidumbre del resultado.

Fue tal la cantidad de errores por ambas partes, la rigidez de los jugadores y la incapacidad de los dos equipos para enlazar varias jugadas con coherencia que el espectáculo quedó reducido a una pelea con mucho corazón y no tanta clarividencia. Al cabo, y como corresponde a lo más frecuente en un quinto encuentro, venció el de casa, lo que, al menos, pone en valor las 34 interminables jornadas de la temporada liguera.

CAJA LABORAL 64 - REAL MADRID 56

Caja Laboral: Huertas (8), Oleson (5), San Emeterio, (7), Teletovic (10) y Splitter (18) -quinteto inicial-, Ribas, English, Herrmann (4), Eliyahu (10), Golubovic (2) y Palacio.

Real Madrid: Prigioni (3), Bullock (4), Velickovic (6), Reyes (13) y Tomic (7) -quinteto inicial-, Llull (13), Jaric (1), Lavrinovic (4), Vidal (3) y Van den Spiegel (2).

Árbitros: Martín Bertrán, García Ortiz y Pérez Pizarro.

Quinto y último partido de las semifinales de la ACB, disputado en el Buesa Arena, de Vitoria, ante 9.150 espectadores.

4º CUARTO

3º CUARTO

2º CUARTO

1º CUARTO

18-12

10-11

18-20

18-13

Para el equipo blanco, lo peor es que los cambios parecen de nuevo inevitables

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Siendo un juego de cinco contra cinco, fue en la aparente sencillez del dos contra dos donde los de Vitoria hallaron la vía más eficaz para sobrevivir. Las habituales conexiones de Marcelinho o San Emeterio con Splitter o Eliyahu nunca fueron bien contrarrestadas por los madridistas y con esta estrategia el Caja Laboral pudo soslayar su evidente inferioridad debajo de ambas canastas.

El juego interior del Baskonia empieza y termina en Splitter, sin discusión el hombre de la serie, pero que, lógicamente, no puede con todo. De muchas cosas tiene que arrepentirse el Madrid y una de las más lacerantes fue su incapacidad para sacar mayor provecho de su superioridad en esa zona. Tomic pecó otra vez de bisoñez, Reyes tardó bastante en darse cuenta de que a siete metros del aro no hace ni la mitad de tarea y Lavrinovic perdió una nueva oportunidad de reivindicarse. Pero no solo fue cuestión de pívots. El emparejamiento Velickovic-San Emeterio pedía cargar aún más el juego por dentro, pero ni por esas.

Salvo los primeros minutos del Caja Laboral, en los que intentó atemorizar al Madrid (17-8, m. 8), todo fue una negra espesura de choques, faltas personales, cambio tras cambio, errores y miedo, mucho miedo. Más que a meter puntos, parecía que se jugaba al desgaste psicológico, a no ser el primero que se derrumbase, pues ninguno de los dos equipos daba la impresión de estar capacitado para superar una situación de clara desventaja.

El Caja Laboral anotaba cuando el espíritu de Stockton y Malone se hacía presente y el Madrid sacaba rédito de su mayor envergadura. Splitter hacía mucho daño y Llull, medio lesionado, lo compensaba todo lo que podía. Total, que se llegó a la zona de definición con todo pendiente (56-54 a falta de cuatro minutos).

Después de perder los dos primeros partidos del duelo, Ettore Messina declaró públicamente su decepción por la falta de instinto asesino de sus jugadores. Desde luego, si había en su frase un intento de espolear a sus hombres, no surtió efecto alguno. En el territorio más exigente, el Madrid volvió a naufragar, anotando una sola canasta en cuatro minutos. Cerrando así los partidos, ni se puede ni se merece llegar más lejos.

Con su derrota se confirma el fracaso del Madrid esta temporada, muy lejos de las expectativas que creó la llegada de Messina y los numerosos fichajes que se realizaron el pasado verano. La mayoría terminan en el anonimato o provocando muchas preguntas sobre la idoneidad de sus contrataciones.

Las rotaciones y el reparto de los minutos han sido complicados de entender en muchos partidos y a nadie le ha pasado inadvertido que, al final, sobre Reyes, Llull y hasta Bullock se ha depositado de nuevo el futuro blanco, con Tomic como única aportación sólida. Lo peor del caso es que un buen número de cambios parece de nuevo inevitable.

Mientras el Madrid entra en una fase de reflexión, al Caja Laboral le espera el Barcelona, lo que no se sabe si es un premio o un castigo. Lo que parece claro es que, jugando como lo ha hecho en esta serie, los azulgrana no tendrán piedad de él y la Liga echará el cierre a las primeras de cambio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 7 de junio de 2010