Análisis:Economía global | Coyuntura nacional
Análisis
Exposición didáctica de ideas, conjeturas o hipótesis, a partir de unos hechos de actualidad comprobados —no necesariamente del día— que se reflejan en el propio texto. Excluye los juicios de valor y se aproxima más al género de opinión, pero se diferencia de él en que no juzga ni pronostica, sino que sólo formula hipótesis, ofrece explicaciones argumentadas y pone en relación datos dispersos

Lástima de brotes verdes

En medio de la nueva tormenta financiera desatada a raíz de la crisis de la deuda pública de la zona euro, los indicadores de la economía española conocidos esta semana ofrecen señales contradictorias. Los relativos a la llamada economía real (producción industrial y afiliados a la Seguridad Social, por ejemplo) nos han dado noticias positivas, mientras que los indicadores financieros y, sobre todo, los de confianza de los consumidores y empresarios sufren notables deterioros. Lo malo es que los primeros nos cuentan lo que ha ocurrido en el pasado y los segundos nos están avanzando lo que puede ocurrir en el futuro próximo.

Los afiliados a la Seguridad Social aumentaron en mayo en 113.237 personas. Es verdad que dicho aumento se explica por causas estacionales, ya que, al eliminar este factor, se produce una disminución de 16.000, pero esta cifra, al igual que la de 10.800 en que disminuyeron en abril en estos mismos términos, dista mucho de las pérdidas que se venían produciendo en los meses anteriores. Como venimos diciendo en esta página de coyuntura, no es el momento todavía de que la economía española cree empleo neto, aparte de la estacionalidad, pero la hemorragia tiende a cerrarse. La media de afiliados de abril y mayo da una caída del 1,2% en términos anualizados respecto a la media del primer trimestre, casi la mitad del ritmo a que caía en los dos trimestres precedentes. Como se ve en el gráfico superior izquierdo, el sector servicios, que concentra el 70% de los afiliados, está creando algo de empleo desde hace meses, siendo en los sectores de la industria y la construcción donde se sigue destruyendo.

Mientras llega el cambio de modelo de crecimiento, la economía y la sociedad aún pasarán momentos duros
Todo hace prever que el PIB volverá a registrar tasas negativas en la segunda mitad del año

La producción industrial empezó a recuperarse en el tercer trimestre del pasado año, impulsada por las exportaciones, pero dicha recuperación se detuvo en el primero de este año. En abril, superando las previsiones, retomó su tendencia alcista, lo que es coherente con la menor caída de los afiliados a la Seguridad Social en el sector (gráficos superiores). Como viene sucediendo desde mediados del pasado año, es la industria productora de bienes intermedios la que tira del sector y, en menor medida, la de bienes de consumo, especialmente el sector de la automoción, mientras que la de bienes de equipo continúa en tasas negativas. A su vez, el aumento de la demanda de bienes intermedios proviene fundamentalmente del exterior, y eso explica que las exportaciones estén superando todas las previsiones e incluso crezcan por encima de la media de la zona del euro, a pesar de que todos nos quejamos de la pérdida de competitividad de los últimos años. Las empresas españolas, ante la profunda caída de la demanda interna, se han volcado al exterior, y dicha pérdida de competitividad la están solventando, por un lado, aumentando la productividad a base de reducir plantillas y, por otro, reduciendo márgenes. Esto pone de manifiesto que el ansiado cambio de modelo de crecimiento es posible y aún lo sería más si la estrategia de política económica se orientara a animar y ayudar a las empresas a salir más al exterior.

Pero mientras llega el cambio de modelo de crecimiento, la economía y la sociedad españolas aún van a pasar por momentos duros. Las condiciones financieras han vuelto a deteriorarse hasta el punto de que, si no fuera por la actuación del Banco Central Europeo, estaríamos en una situación similar a la que se produjo tras la quiebra de Lehman Brothers en septiembre de 2008. Como entonces, la economía española es muy vulnerable, dado su abultado endeudamiento y el elevado déficit público generado. Como ejemplo valga el indicador que se muestra en el gráfico inferior izquierdo, el diferencial de la deuda española frente a la alemana a 10 años, que a finales de esta semana se ha situado cerca de 200 puntos básicos. Todo esto, las medidas de ajuste fiscal y las anunciadas reformas del mercado laboral y de pensiones han vuelto a afectar muy negativamente a la confianza de los consumidores y empresarios (gráfico inferior derecho), lo que hace prever que en la segunda mitad del año el PIB vuelva a registrar tasas negativas. Pero ello no debe crearnos dudas de la estrategia en marcha: sanear y reformar. Cuanto antes y más profundamente lo hagamos, mejor.

Ángel Laborda es director de coyuntura de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas).

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