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Entrevista:ANDRÉS CALAMARO | Músico

"El enfado es una obligación"

Andrés Calamaro habla sobre su nuevo disco 'On the rock'

Para bien o para mal -casi siempre lo primero-, ante una entrevista con Andrés Calamaro mejor es tirar a la basura las preguntas que el periodista ha preparado. El argentino, de 48 años, habla por los codos: lúcido, disperso y siempre genial, se levanta de golpe en plena charla para subir la temperatura del aire acondicionado de la habitación del hotel y reflexiona en voz alta: "¿A qué temperatura lo pondría el doctor House? ¿Y qué serán esas píldoras que toma? Yo ya solo tomo píldoras legales para dormir". Ayer publicó su nuevo disco, On the rock, un acertado, fino y vibrante álbum de rock artesanal.

Pregunta. Lo primero que vimos de este disco fue su foto vestido de samurái. ¿Qué significa?

"Nunca consigo mantener una mentira por muy buena que sea"

Respuesta. Me encantaría contestar otra cosa, pero es una broma hecha en el estudio. Durante los descansos el ingeniero de sonido dijo que se le daba muy bien el Photoshop y me hizo un montaje buenísimo con el cuerpo de Tom Cruise... Es lo más cerca de la cienciología que estaré nunca.

P. ¿De dónde viene el nombre del disco, On the rock?

R. ¿La mentira o la verdad?

P. Primero la verdad, por favor.

R. No tengo la menor idea.

P. ¿Y la mentira?

R. Es el nombre de uno de mis barcos.

P. ¿Tiene un barco?

R. Hace años que saco discos y nunca consigo mantener una mentira hasta el final por muy buena que sea. No tengo barco, pero si lo tuviera, se llamaría On the rock. En el fondo, creo que lo que quise es enfadar a los talibanes que nos dicen lo que es rock y lo que no. El único que tiene autoridad para decidirlo es Lemmy, de Motörhead.

P. ¿Y qué significa el logotipo de la portada: A$K?

R. Mi primera idea de la portada eran los pechos turgentes de una morena con un colgante de oro con una firma como la de los raperos, Jay Z, 2Pac... Pero Calamaro era muy largo, necesitaba varias mujeres... Puse una firma más corta: A$K, Andrés Kalamaro.

P. También se ha cortado el pelo...

R. Todos me dicen que me queda mejor. Que estoy más hombre que antes... ¿Es que iba a ser toda la vida un cantante joven y melenudo? ¿Es que iba a vivir toda mi vida con esa carga y esa responsabilidad? Y mira que yo tengo un buen pelo, de palestino.

P. ¿Dónde han nacido estas nuevas canciones?

R. Nunca sé de dónde salen y nunca escribí canciones para un disco. Honestidad brutal lo escribí todo en el estudio, en una noche eterna de nueve meses sin dormir. Y en El Salmón nunca fui a un estudio...

P. Hay canciones muy Calamaro (Los Divinos, Me envenenaste) y otras muy poco Calamaro, como Todos se van, cantada con vocoder... ¿Se aleja de su propia sombra a propósito?

R. Ya lo dijeron los de Ketama: "No estamos locos y sabemos lo que queremos". O como decía nuestro héroe Luca Prodan, de Sumo: "Yo estoy al derecho, dado la vuelta estás tú". Lo que he querido ha sido involucrar a todos mis compañeros de la banda. En el fondo, es un trabajo de grupo.

P. Y participa El Langui, Bunbury, El Cigala, Calle 13... No es un disco de duetos, pero algo de eso hay.

R. Las colaboraciones le dieron color. Cuando Diego cantó la primera nota fue como una epifanía. Un momento grandísimo.

P. Parece que hay menos sufrimiento a la hora de componer. ¿En qué momento vital se encuentra?

R. Vivo en un bloqueo creativo permanente. Pero lo importante son esos lapsos creativos, cuando escribimos sin parar. Me pasó con El Langui en el estudio. En dos horas escribí más que en los últimos dos años.

P. ¿Ha perdido la música influencia? Porque parece que los músicos viven últimamente en un enfado constante...

R. Tenemos motivos. El enfado es una obligación y no tanto una reacción. El arte de grabar discos corre serio peligro. Si hablo de este tema van a decir que solo pienso en el dinero... Pero, ¿cuándo un músico grabó un disco para hacerse rico? ¡Jamás! Con los discos lo único que ganas son disgustos. Yo hago los discos para existir.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de junio de 2010