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La reestructuración del sector financiero

CAM, Cajastur, Extremadura y Cantabria pactan la mayor fusión del sector

El grupo pedirá ayudas públicas de más de 1.500 millones - Será la tercera caja y la quinta entidad financiera de España - Las firmas se unirán a través de un banco

La medicina de la intervención de Cajasur ha hecho efecto y ha acelerado las negociaciones entre cajas. Ayer por la tarde, Caja Mediterráneo (CAM), Cajastur, Caja Cantabria y Caja Extremadura anunciaron un acuerdo por el que protagonizan la mayor fusión del sector, que podría crear la tercera caja y la quinta entidad financiera española por volumen de activos, por detrás del Santander, BBVA, La Caixa y Caja Madrid. Adelantaría al Banco Popular por un margen escaso.

La operación requerirá petición de ayudas al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) por un importe todavía no cerrado, pero que superará los 1.500 millones. No hay que olvidar que Cajastur aportará también los 26.000 millones de Caja Castilla La Mancha (CCM). Esta operación se debería cerrar en junio, cuando lo apruebe la asamblea general de esta entidad. Por eso, esta fusión supone unir en realidad cinco cajas.

El líder de la operación será el asturiano Manuel Menéndez

Se mantienen sin unir los órganos y la obra social de las cuatro cajas

La operación seguirá el modelo de fusión fría, es decir, se creará un Sistema Institucional de Protección (SIP) articulado mediante un banco con sede en Madrid. El SIP no exige, en primera instancia, la unión de los consejos, la integración de la obra social ni la fusión de las redes de oficinas. Sólo se unen las sucursales que tengan las cuatro cajas en Madrid, que trabajarán bajo la marca de la nueva entidad, todavía sin determinar.

El SIP es la fórmula más suave para evitar las resistencias políticas, pero el Banco de España ha establecido duras condiciones para que no se pueda romper el acuerdo con facilidad. El SIP nace con vocación de "duración indefinida", según los firmantes, y las entidades integrantes pondrán en común el 100% de los beneficios y de los recursos propios, lo que hace difícil volverse atrás.

Las dimensiones de la operación son relevantes: 135.000 millones de euros en activos; una red de 2.300 oficinas y 14.000 empleados. Sin embargo, todavía falta la aprobación de los consejos de administración, prevista para mañana. Hasta ahora, los presidentes y directores generales de las entidades han suscrito el protocolo de intenciones.

Posteriormente, habrá que convocar las asambleas generales para que la unión sea aprobada. Este el paso donde hay más interferencia política. En este caso se uniría el PP de Alicante, con los socialistas de Asturias y de Extremadura y los regionalistas de Revilla en Cantabria. Ayer mismo, por la mañana, se conoció la ruptura de la fusión en entre la BBK y la CAM. Algunas fuentes creen que la BBK podría haber estudiado la incorporación a este macroproyecto, pero esta entidad pretende dominar la operación en la que participe, algo imposible en este caso.

Uno de los temas clave es quién es el primer ejecutivo de la entidad. En este caso será Manuel Menéndez, presidente de Cajastur. El resto de los cargos son no ejecutivos: presidente, el que ocupa el mismo cargo en la CAM, Modesto Crespo; vicepresidentes, los presidentes de Cantabria y Extremadura, Enrique Ambrosio y Víctor Bravo, respectivamente.

Este orden de mando se reflejará en el reparto accionarial, aunque con una deferencia hacia la CAM por su enorme tamaño. El SIP estará participado en un 40% por Caja del Mediterráneo, otro 40% por Grupo Cajastur, en un 11% por Caja Extremadura y en el 9% restante por Caja Cantabria.

La operación tiene dos consecuencias: por un lado, Menéndez, de Cajastur, se convierte en uno de los líderes del sector. Hace sólo unos meses, antes de la operación de CCM, dirigía una caja de 19.000 millones de activos. Si culmina esta macrofusión, tendrá bajo su control una entidad casi siete veces más grande. El otro aspecto destacable es que acaba el culebrón de la CAM, una entidad débil que necesitaba una fusión para continuar y que la ha buscado sin éxito durante meses. Fuentes políticas y financieras comentaron: "La CAM logra su primer objetivo, que era blindarse ante cualquier intento de absorción", informa Miguel Olivares. La Generalitat valenciana dijo: "El acuerdo pone de manifiesto que el Consell no ha ejercido ninguna presión política. Se logra el primer objetivo de la Generalitat, mantener el arraigo de las dos cajas valencianas".

Si se cierra la operación, se creará el tercer grupo de cajas, con un volumen de negocio en torno a los 177.000 millones y unos recursos propios computables de más de 10.000 millones. La cartera de participadas tendrá un valor de 4.000 millones en el balance agregado.

Cada una de las cuatro cajas mantendrá su personalidad jurídica, su implantación regional de negocio minorista, así como sus órganos de gobierno y obra social independientes, aunque pondrán en común las políticas de riesgos, tesorería, calificación crediticia, control interno y requerimientos regulatorios.

El objetivo del acuerdo es constituir un conjunto de entidades "con ambición de convertirse en uno de los principales grupos del sistema financiero español y fortalecer la solvencia de las entidades participantes, anticipándose a los futuros requerimientos de Basilea III".

"La complementariedad de redes comerciales y oficinas supone un reforzamiento de la actividad en mercados relevantes como Madrid, Cataluña, Andalucía y Galicia, siendo uno de los factores positivos del acuerdo, en el que cada entidad participante mantiene su personalidad y niveles de empleo en sus redes naturales", continúa el comunicado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 25 de mayo de 2010