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Descabezada la cúpula etarra

El jefe de ETA y su lugarteniente caen cuando preparaban nuevos atentados

Karrera era el último dirigente libre de la dirección etarra que rompió la tregua

El tiempo se acabó para Mikel Kabikoitz Karrera Sarobe, Ata. El hombre que ascendió a jefe de ETA tras la caída de Garikoitz Aspiazu, Txeroki, fue detenido ayer mientras estaba reunido en un piso de Bayona preparando nuevas acciones de la banda junto a su lugarteniente, Arkaitz Agirregabiria del Barrio, supuesto autor del asesinato de un policía francés cerca de París, y Maite Aranalde, la joven que escapó tras quedar en libertad por un error judicial.

La operación supone la decapitación de la cúpula que abrió la última tregua y luego la rompió, y un golpe letal -la captura del jefe y de su posible sustituto- para una ETA con muy poco banquillo, como ella misma ha reconocido en documentos internos. Por eso, para el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, la operación es "más importante que la detención de Txeroki".

Uno de los detenidos en Bayona participó en el asesinato del policía Nérin

El operativo se puso en marcha después de que la unidad de "inteligencia de señales" del CNI interceptara mensajes electrónicos en los que se planteaba una reunión de la dirección de ETA, lo que llevó el lunes pasado a estrechar la vigilancia sobre Benoît Aramendi, Eñaut, de 30 años y muy implicado en los movimientos de apoyo a ETA.

Tras tomar medidas de seguridad propias de quien no planea nada bueno, Aramendi introdujo el lunes en un vehículo a varias personas que se dirigieron a un apartamento de la calle Sergent Marcel Duhau de Bayona (a 40 kilómetros de España). La Guardia Civil y la Dirección Central de Información Interior de la policía francesa ya estaban al acecho. Pero no tenían la seguridad de que Carrera y Agirregabiria estuvieran entre los etarras a detener.

La apuesta era doble. Ata era, según Rubalcaba, "el objetivo número uno de la policía y la Guardia Civil" y Agirregabiria, "el más buscado por Francia", tras ser identificado como uno de los presuntos autores del asesinato del policía francés Jean-Serge Nérin durante un enfrentamiento a las afueras de París, el 16 de marzo, tras el asalto a un concesionario de coches.

A las 6.15, un pelotón del RAI (unidad de intervención francesa similar al GEO) asaltó el apartamento. Cayeron Karrera, Agirregabiria y Aranalde, sin resistirse. Se les incautó una pistola a cada uno, documentación falsa y material informático. Estaban a punto de irse de allí, tras celebrar una reunión del aparato militar para preparar nuevos atentados. "Estaban trabajando en lo suyo, porque ETA está en lo que está y desde luego no estaban rezando el rosario", ironizó ayer Rubalcaba.

La captura de Ata permite profundizar en la investigación de cinco asesinatos -entre ellos el del presidente del PP de Aragón Manuel Jiménez Abad en 2001- cometidos poco antes de que el hasta ayer jefe de ETA huyera y se incorporara a la banda. Pero también permitirá cotejar su ADN con el hallado tras el asesinato de dos guardias civiles (Fernando Trapero y Raúl Centeno) en Capbreton (Francia) en diciembre de 2007.

La operación llega exactamente dos años después de la caída de Francisco Javier López Peña, Thierry, y cierra una etapa en el seno de ETA: la de los dirigentes que condujeron el llamado proceso de paz y dinamitaron la tregua con el atentado en la T-4 de Barajas. "Ya están en la cárcel los cinco jefes de ETA en la tregua", proclamó Rubalcaba. Cinco jefes que se pelearon entre ellos, que se hicieron consejos de guerra internos y que se llegaron a acusar de delación. La caída de Ata, considerado un duro opuesto a cualquier tregua etarra y un terrorista "innovador" en los métodos criminales, se produce cuando hace casi un año que ETA no mata en España, pese a intentarlo.

Según algunas fuentes, Eneko Gogeaskoetxea, cuyo hermano está preso, podría aspirar a ser el nuevo jefe de ETA.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 21 de mayo de 2010