Zapatero apremia a los agentes sociales a pactar ya la reforma laboral

El presidente da a entender que el Gobierno impondrá su proyecto si no hay acuerdo - "Es el objetivo inmediato de nuestra agenda económica", asegura

Tras los recortes presupuestarios, José Luis Rodríguez Zapatero aseguró ayer que la reforma laboral es su próxima prioridad y apremió a los agentes sociales a llegar "cuanto antes" a un acuerdo, sin descartar que el Gobierno actúe en caso de que estos no lo alcancen en las próximas semanas. "El déficit no se reduce solo, hay que tomar decisiones creíbles y que se apliquen y es lo que vamos a hacer. Al mismo tiempo, las reformas que han de acompañar al crecimiento económico no se hacen solas, hay que impulsarlas, como la reforma laboral, que es el objetivo inmediato de nuestra agenda económica", afirmó en rueda de prensa durante la cumbre entre la UE y América Latina y Caribe que se celebra en Madrid.

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El cambio de discurso es evidente. Apenas hace una semana, el gobernador del Banco de España dijo algo parecido. Hace un año el Gobierno habría salido en tromba contra Miguel Ángel Fernández Ordóñez. Ayer Zapatero siguió el mismo guión.

Según el calendario previsto por el Gobierno, la reforma laboral, que empezó a negociarse en febrero, tendría que estar lista a finales de abril. No pudo ser. La difícil situación empresarial y orgánica del presidente de la patronal, Gerardo Díaz Ferrán, las grandes diferencias entre las partes y la forma en que el Ejecutivo ha llevado la negociación han evitado que las conversaciones hayan culminado ya. Y mientras los agentes sociales discutían sobre el modelo alemán (para reducir jornada) o el austriaco (para el despido) se colaron la crisis griega y las urgencias de los mercados, que llevaron al Gobierno a fijar su prioridad en el ajuste presupuestario. Pero una vez resuelto este punto, la proa del Ejecutivo vuelve a enfilar hacia el mercado laboral.

Para Zapatero, la crisis "ha hecho evidente" la necesidad de estas reformas. Preguntado sobre si el Gobierno está dispuesto a abordar la reforma sin el acuerdo de los interlocutores sociales, respondió con una apelación a la prudencia. Admitió que "la mejor reforma laboral será la que más apoyo tenga". Pero dejó un mensaje para los negociadores: la sociedad, los organismos internacionales y los analistas económicos coinciden en la necesidad de modernizar el mercado de trabajo.

Mucho más contundente fue el ministro de Trabajo. "Confío en que antes de final de mes haya un acuerdo. En cualquier caso, ya no podemos esperar más tiempo", advirtió Celestino Corbacho en un coloquio en Lleida, "la reforma laboral se hace necesaria". Y para no dejar lugar a dudas, remachó sentenciando que sin la reforma laboral, las medidas de ajuste quedarían incompletas.

Precisamente en estas medidas es donde se encuentra ahora uno de los escollos principales. Los sindicatos ya no confían en el Gobierno. La rebaja unilateral del sueldo de los funcionarios supone la ruptura del pacto salarial que el Ejecutivo había alcanzado con los sindicatos de la función pública el pasado septiembre. Y eso, unido a la congelación de las pensiones, ha hecho mella en la parte sindical.

Además, ni UGT ni CC OO ven con buenos ojos que el Ejecutivo imponga plazos. Están de acuerdo en que en mayo tienen que concluir las negociaciones con o sin acuerdo. Por eso sus secretarios generales, Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo, respectivamente, negocian directamente con Díaz Ferrán, y el vicepresidente de la CEOE, Santiago Herrero. Pero ambos sindicatos discrepan por cómo el Gobierno está llevando las conversaciones. Ayer, fue el secretario de Acción Sindical de UGT, Toni Ferrer, el que cuestionó si quienes ponen plazos favorecen el pacto con su actitud.

Por otro lado, la CEOE insiste en la mesa de negociación en recortar las cotizaciones. "La patronal sigue teniendo en sus reivindicaciones el tema de la rebaja de cuotas de la Seguridad Social", afirmó ayer Corbacho, informa Efe, "cualquier rebaja de las cuotas incrementaría directamente el déficit público". Y eso es un punto que el Gobierno no contempla.

"No hay margen para reducir los ingresos de la Seguridad Social", zanjó Octavio Granado, secretario de Estado del ramo, en un acto organizado por la Asociación de Periodistas de Información Económica. Al igual que Corbacho y Zapatero, Granado, también responsable de economía del PSOE, advirtió de que si no hay acuerdo antes de acabar mayo, el Gobierno actuará.

Como responsable de las pensiones, Granado trató de justificar su congelación. "El año pasado los pensionistas ganaron entre un 1,7% y un 5,7% de poder adquisitivo", argumentó. Se refería Granado a que el aumento mínimo de las pensiones en 2009 fue de 2%, mientras que la inflación apenas subió un 0,3%. Pero este es un argumento que no convence a los sindicatos. "No, si encima van a tener que estar agradecidos los pensionistas al Gobierno", respondió el secretario general de CC OO, Ignacio Fernández Toxo. "El Gobierno se está haciendo acreedor de un reproche importante, y uno de ellos es la huelga general", prosiguió Toxo amenazador.

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, tras la cumbre UE-Latinoamérica.
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, tras la cumbre UE-Latinoamérica.GORKA LEJARCEGI

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