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La primera crisis del euro

El FMI aprueba 30.000 millones para Grecia

El programa dará solvencia al país mediterráneo hasta 2012

La reunión de ayer del consejo de gobierno del Fondo Monetario Internacional (FMI), para autorizar el multimillonario préstamo en favor de Grecia, fue algo más que un trámite. Había que contener sin dilación el riesgo de contagio y proteger la estabilidad de la economía global. De los 110.000 millones de euros que se movilizarán, el FMI aporta 30.000 millones y el resto llegará de los socios europeos. De esa cantidad, a lo largo de 2010, el FMI pondrá a disposición 10.000 millones y la UE, 30.000, aunque 20.000 millones lo serán de forma inmediata.

"Hoy, el FMI ha demostrado su compromiso de hacer todo lo posible para ayudar a Grecia y su gente. El camino por delante será difícil, pero el Gobierno ha diseñado un programa creíble económicamente, socialmente equilibrado con la protección de los grupos más vulnerables, y alcanzable. La aplicación es ahora la clave. Junto con nuestros socios en la Unión Europea, estamos ofreciendo un nivel sin precedentes de apoyo para ayudar a Grecia", según declaró el director gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahn, tras ser aprobado el acuerdo.

Strauss-Kahn considera creíble el plan de ajuste del Gobierno heleno

La ayuda se irá canalizando conforme el ejecutivo heleno la solicite. El programa, con tres años de vigencia, permitirá así a Grecia no tener que acudir al mercado hasta 2012.

Para Strauss-Kahn, la "acción enérgica" d el FMI para apoyar a Grecia contribuirá al amplio esfuerzo internacional "para dar estabilidad a la zona del euro y la recuperación de la economía mundial".

Pero para realizar los desembolsos, el FMI recuerda que el país receptor del préstamo debe respetar una serie de condiciones de austeridad fiscal, que políticamente son muy comprometidas para los Gobiernos beneficiarios, porque les fuerzan a ejecutar grandes recortes de gasto público.

El FMI camina así por una fina línea, porque debe contribuir a la vez con su mecanismo a restaurar la credibilidad fiscal del país con problemas, sin crear resentimientos entre el ciudadano ordinario, como los que en el pasado surgieron a raíz del rescate de Argentina y de algunos países asiáticos.

La aportación del FMI al rescate de Grecia no está exenta de debate tampoco en Estados Unidos, el principal país contribuyente a las arcas del organismo multilateral. La Administración de Barack Obama apoya sin fisuras el plan, para apuntalar la recuperación, pero levanta las reticencias en el Capitolio, sobre todo del ala republicana.

El FMI ya intentó calmar durante la semana pasada a los más escépticos, y los bancos acreedores, diciendo que el paquete adoptado para Grecia será suficiente para que pueda cumplir con sus obligaciones de pago de la deuda.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 10 de mayo de 2010