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Entrevista:JOAN GUINJOAN | Compositor

"Mi música es el modo en que me he realizado"

Joan Guinjoan sufre componiendo, sufre mucho, pero ayer el tormento no lo causaba la creatividad. Por la mañana acudió a escuchar el ensayo de su Sinfonía núm. 3. Sincrotrón Alba, que esta noche le estrena en el Auditori la Orquestra Simfònica de Barcelona i Nacional de Catalunya (OBC) bajo la dirección de Ernest Martínez Izquierdo. Y salió exhausto. Luego, los periodistas. Entrevistas, fotos, conferencia de prensa. "No lo negaré, me halaga que se interesen por mi obra, pero estoy extenuado. Tengo 78 años y no estoy para tanto ajetreo. Y además, ¡no he podido hacer mi habitual siesta", se lamentaba.

Guinjoan le ha escrito una sinfonía al sincrotrón Alba, que el pasado 22 de marzo se inauguró en Cerdanyola del Vallès. Y a la importancia que tiene el estreno de una nueva sinfonía, forma musical mayor, de un destacado compositor, en este caso hay que añadir la singularidad de la fuente de inspiración: un acelerador de electrones.

Estrena esta noche la 'Sinfonía núm. 3. Sincrotrón Alba' en el Auditori

"Probablemente, si no fuera por el sincrotrón no se hablaría tanto de esta nueva sinfonía. El lunes probablemente se habrán olvidado de todo, de la sinfonía y de mí, pero yo nunca la podré olvidar", asegura. "No puedo olvidarme de ninguna de mis obras, porque mi música el modo en el que me he realizado en este mundo. En ella está mi personalidad, mis preocupaciones, mis inquietudes, mis angustias, mi sentido del humor... Todo está en las partituras, en las buenas y en las malas".

Y Joan Guinjoan no reniega de ninguna. "Quería hacer música sin concesiones y lo he hecho. Me he podido ganar la vida componiendo y, en términos generales, estoy satisfecho de lo que he escrito. No he quemado nunca ninguna partitura, ni las primeras obras autodictadas, que incluso están publicadas", señala.

"No soy inmovilista. Me gusta investigar, ir más allá de donde llegué con la última obra. Esta es una búsqueda de toda una vida. Buscas hasta que te mueres. Si encuentras, bien; si no, mala suerte. El paso del tiempo me ha confirmado que cuanto más compongo más me falta por descubrir. Y es con humildad, a partir de todas las grandes obras que se han escrito ya, como se puede avanzar", manifiesta el compositor. "Sólo aspiro a que mi música sea el testimonio de mi persona, sin afán alguno de trascender. No creo en el futuro, sólo en el presente. Y lo que hagan con mi obra cuando me haya muerto, si la tocarán o no, no me preocupa en absoluto".

¿Ha encontrado lo que buscaba? "No lo sé", se sincera. "De momento he encontrado alguna cosa nueva gracias a algo en lo que nunca habría pensado, un acelerador de electrones. Sin la existencia del sincrotrón y del encargo de la Generalitat y el Ministerio de Ciencia e Innovación para componer esta sinfonía, quizá nunca habría hecho lo que he hecho en esta partitura".

Ayer, Guinjoan la escuchó por primera vez con los oídos. En su cabeza hacía tiempo que ya sonaba. "En el 75% sonaba como la había escuchado en mi cabeza, incluso la sentía más clara en mi mente, aunque con una densidad diferente", explica. "El porcentaje restante, que entra dentro del margen de la sorpresa, no ha sido, en este caso, negativa. Los años de experiencia".

El concierto en que la OBC estrena la Sinfonía núm. 3. Sincrotrón Alba, que se repertirá mañana por la tarde y el domingo por la mañana, incluye también la breve obra de Charles Ives La pregunta sin respuesta y el Concierto para piano núm. 2 de Rajmáninov con Nikolái Luganski como solista.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de mayo de 2010