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Reportaje:

El mono 'Paco', en clave política

Un documental sobre el simio que escandalizó Redondela recrea el fin de una época

Muchos vigueses no entienden por qué en la ciudad no se le erige un monumento al mono Paco, que como símbolo luciría más en las postales y en las tiendas de souvenirs que el puente de Rande. Representado, eso sí, con su espesa cabellera clara, sus testículos azul turquesa y su pene carmesí, en actitud de amarse a sí mismo detrás de la reja, la postura ante la vida que le hizo ocupar planas y planas de diarios, titulares destacados en los informativos de radio, incluso algún reportaje en Televisión Española y, por descontado, en Interviú.

El apasionado activista del sexo en soledad que escandalizó a madres y maravilló a niños de hace veinte años en la Alameda de Redondela, murió asesinado en Vigo el 19 de diciembre de 1991, con el estómago desgarrado después de comer con el ahínco que le caracterizaba un pedazo de comida que llevaba oculto un imperdible. Desde entonces, en el sur de la provincia de Pontevedra las nuevas generaciones aprenden su nombre como sinónimo de algunas cosas, y ahora cuenta con un grupo de amigos en Facebook , y un documental intenta convertirlo en icono sociopolítico de un tiempo y un lugar.

El animal "fue el que se portó de manera más humana", defiende Pastoriza

'Leri' invitó a las feministas a meterse en la jaula y consolar al primate

El Mono Paco, de la productora Falso Orgullo, es la grabación de 52 minutos, con música original, que abrirá el Festival de Cans, en Porriño, el día 20. En el documental, el director, Piño Prego, utiliza la historia de aquel animal, en realidad de comportamiento tan normal como el resto de los de su especie, para retratar un momento "absurdo", desorientado y "estrambótico". "El mono Paco es la foto de una época", afirma. En la cinta participan personajes de la cultura (Julián Hernández, Nicolás Pastoriza, Iván Ferreiro, Manuel Manquiña, Silvia Superstar, Jorge Cabezas o Antón Reixa), de la sociedad viguesa y de la política (Manoel Soto, entonces alcalde socialista de Vigo), que hablan de aquellos días.

El cabeza verde africano, nacido hacía unos 20 años en Mozambique, viajó a Galicia en 1987 con otro compañero, Coco, de mano de un marinero. Xaime Rei, regidor de Redondela, alcalde entonces y todavía hoy, adoptó a los animales y les construyó una celda en plena Alameda. Pasado el tiempo, Coco murió, y Paco, solo y deprimido, se masturbaba compulsivamente todo el día. Protestaron primero los paseantes del parque, y después el grupo ecologista XEA, al que le preocupaba más la triste vida enclaustrada del mono que su fruición onanista. Llegado el año 91, y con un simio desquiciado en sus jardines, el alcalde (que no ha querido recordar aquello en el documental) pidió auxilio al concejal responsable del zoo de Vigo, Antonio Nieto Figueroa, Leri, y éste acudió con las cámaras de televisión a medir con un metro no sólo la jaula, sino el miembro viril del primate. A partir de esa escena, se generó todo un circo en torno al pobre Francisco, que según critica Pastoriza "fue el que se comportó de manera más humana".

El 26 de marzo, Leri se llevó a Paco (él lo llamaba Paco el Golfo), al zoológico de A Madroa, dispuesto a entregarle un harén de cuatro monas. Los colectivos feministas, al enterarse de la noticia, se levantaron en armas, y el edil aún echó más leña al fuego invitándolas a meterse en la jaula y participar en el consuelo del mono. Al final, la desgracia de Paco (perteneciente al mismo género, Cercopithecus, que se cree que transmitió el sida a los humanos), continuó. Se prendó de una simia llamada Vigo, pero ésta lo rechazaba, y a los nueve meses alguien lo mató sin que hubiese valido para nada tanta polémica y tanto pleno municipal.

Con Paco y con el año 91 murió una época. En el mundo estalló la Guerra del Golfo y la URSS llegó a su fin. Vigo, por su parte, decía definitivamente adiós a la movida. Fue el último año que gobernó Soto (alcalde desde 1979), y se despidió sembrando la ciudad de esculturas como los caballos de la plaza de España, los forzudos de la Gran Vía, la fuente de la praza de América o el Sireno que hizo Leiro para la Porta do Sol. Michel Salgado, que también participa en el vídeo, debutaba en Primera con el Celta; Silvia Superstar se entrenaba con Aerolíneas para lo que vino después; se inauguraba La Iguana Club, "el templo del rock", y en el bar Baiona, "jóvenes de fiesta, viejos alcoholizados, travestis y prostitutas acababan la noche cenando un cocido o unos espaguetis", recuerda Prego, "algo que ahora no se puede hacer en ningún sitio".

Después de la peripecia del mono Paco, Vigo se sumió en el aburrimiento y casi en el letargo. Lo que quedaba de movida por entonces ya no era más que el hálito final. El año en el que el cercopiteco viajó a Redondela, y esto también se cuenta en el documental, Macnamara escenificó el fin de aquel movimiento en Castrelos rompiéndole una botella en la cabeza a una periodista. Soto, vestido de Gene Cabaleiro, y Joaquín Leguina "se habían creído aquel rollo", dice Prego, pero el tren de hermanamiento que vino con los artistas desde Madrid fue el del último viaje.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de mayo de 2010