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COLUMNA

Dos historias ejemplares

Hay que tener coraje para competir en una carrera que tiene como máximo trofeo y honor convertirse en la persona más odiada del país. Así sucede en la mayoría de nuestras democracias, según comenta con agudeza Aditya Chakrabortty en la primera página de The Guardian de este pasado viernes a propósito de la campaña británica. El trofeo al más odiado es el envés del story telling, la narración como mensaje político. Gana quien construye mejor el cuento, quien sabe armar una historia humana capaz de convencer al mayor número de ciudadanos electores. Todo se juega en el mundo de los caracteres personales, los sentimientos, las proyecciones autobiográficas, las identificaciones y, finalmente, los valores difusos, mejor que las ideologías, programas y propuestas políticas concretas. Quien quiera convertirse en el más odiado debe, previamente, alcanzar la condición de personaje de una narración, casi de una novela, con la aspiración de convertirla en la historia inclusiva en la que se inserten sus seguidores.

El 'story telling' llega a la política catalana de la mano de Rahola y Pernau, inspirado por el relato de Yasmina Reza sobre Sarkozy

Las primeras elecciones que tenemos ahora a la vista, las catalanas, con el acicate del misterio sobre la sentencia del Estatuto de por medio, nos han ofrecido estos días dos buenos frutos primaverales del story telling, compitiendo en el Día del Libro como si fuera la primera jornada de confrontación electoral. Se trata de Descubriendo a Montilla, del reportero Gabriel Pernau y de La máscara del rey Artur, de la ex diputada, columnista y tertuliana Pilar Rahola, que es quien ganó en cifras de ventas, libros que tienen muchas más cosas en común de lo que las apariencias indican, empezando por cuestiones elementales como que son encargos de la misma casa editorial, RBA; cuentan o contarán con ediciones en catalán y castellano, y en ambos se trasluce una similar inspiración. Sin El alba la tarde o la noche, de Yasmina Reza, el libro que la escritora francesa escribió sobre la campaña presidencial de Nicolas Sarkozy, no se habría producido ninguno de los dos encargos. Hasta tal punto es así que Rahola cita a Reza hasta cuatro veces y una sola, aunque muy significativa, lo hace Pernau. No hay dudas sobre el juego de identificaciones por motivos distintos: si Rahola se ve como Reza por la voluntad literaria, es Montilla quien se identifica con Sarkozy como hijo de la inmigración que alcanza la cima política.

El story telling es bien claro en ambos casos. El Artur Mas de Pilar Rahola es un hombre que presenta como mérito mayor haberse emancipado de quien lo nombró (Pujol) y de quienes lo promocionaron (el núcleo soberanista de Convergència). Y el José Montilla de Gabriel Pernau es un político que encarna el sueño de ascensión social del inmigrante, consistente en alcanzar lo más elevado de la escala institucional del país que le acoge después de subir uno detrás de otro todos los peldaños desde la administración local. Son dos personajes muy distintos, uno independentista catalán y el otro federalista español, pero una lectura atenta les sitúa a ambos, al igual que sucede con las dos narraciones, en una contigüidad mucho mayor de lo que las apariencias indican.

Los dos libros quieren superar los tópicos y las caricaturas para descubrirnos unos personajes desconocidos y ocultos. Los dos nos dan retratos favorecidos, aunque ambos autores reivindican la ausencia de limitaciones y la independencia con que han actuado. Aparentemente, como Yasmina Reza, ha sido absoluta la libertad con que Rahola y Pernau han preguntado y observado. Motivo de más para que sea aconsejable la lectura en paralelo, no sólo porque Mas y Montilla se enfrentarán en las elecciones lo más tarde en noviembre, sino por el interés intrínseco de un combate tan cerrado. El primero es un político que va a intentar por tercera vez, y probablemente la última, alcanzar la presidencia catalana después de haber quedado en cabeza en dos ocasiones, pero sin mayoría para gobernar; y el segundo es un jugador tenaz que nunca se rinde mientras la bola siga rodando. Hay un favorito, que es Mas, con unos sondeos clamorosos en su favor, pero Montilla es el titular y el partido ni siquiera ha comenzado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 3 de mayo de 2010