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Implicaciones del nuevo Facebook

EL CONJUNTO DE anuncios realizados por Facebook (FB) en su conferencia de desarrolladores es muy ambicioso. Lo suficiente para amenazar a Google (nada malo), pero con la salvedad de nuestros datos personales, un problema cada vez más serio. Bienvenidos a la web social.

Facebook Login, que sustituye a Facebook Connect, permite inscribirse en otros sitios con las credenciales de FB. Por ejemplo, me registré en el diario HuffingtonPost.com con mis datos de la red social. Pude ver los artículos seleccionados por mis amigos. Recomendé uno, que apareció en mi página de FB. Funciona de la misma manera en Yelp (sitio de valoración de restaurantes y otros lugares públicos) o la radio a la carta Pandora. HuffingtonPost, Yelp, Pandora y Facebook pueden adaptar su oferta publicitaria a mis desplazamientos.

También cabe destacar una versión nueva de Office (Microsoft) para compartir documentos. La geolocalización está por llegar y Facebook Credit (moneda virtual interna) se extenderá gracias a acuerdos con 200 sistemas locales de pago.

Facebook promueve Open Graph, su gráfica social, ahora abierta, para que otros sitios se conecten a su base de datos y los intercambien. Si la web activó los enlaces entre contenidos, la web social de Facebook activa las relaciones entre personas y, ahora, entre los lugares, cosas y actividades que les interesan. Sus implicaciones son considerables. Los datos provienen de lo que la gente hace y no de lo que piensa o quisiera hacer, como ocurre con las consultas al buscador. La gráfica abierta transforma los sitios que ofrecen el servicio en satélites de FB, que a su vez tendrá acceso a las actividades de sus miembros en estas páginas.

Todo el mundo parece salir ganando. El usuario encontrará información que se corresponde con sus preferencias desde la primera visita. Pasará más tiempo en esos sitios para seguir las pistas abiertas por sus amigos. El gran ganador es Facebook, que rastrea la actividad de sus 500 millones de abonados en buena parte de los sitios que visitan. La gráfica social del inicio se ha transformado en gráfica abierta para centralizar mejor la mayor cantidad de información.

Los riesgos para los usuarios también son considerables. Los datos sobre sus actividades circulan de manera abierta entre muchos sitios.

Facebook quiere dominar la web. Google ofreció el mejor servicio para encontrar información. Facebook trata de recrear en la capa virtual y dispersa el tejido social, apostando por que sea nuestra necesidad más apremiante en Internet. La inteligencia de Facebook reside en la construcción de un sistema basado en la identidad personal para activar las relaciones entre la gente. Agregan ahora lugares, páginas, documentos y objetos que nos gustan; las informaciones que nos interesan. La ampliación engloba el conjunto de nuestra actividad en línea.

Dos comentarios ayudan a comprender la ambición del proyecto y por qué muchos analistas consideran que Google podría perder, relativamente pronto, el dominio de la web.

Facebook podría ganar más dinero: "La inteligencia basada en las relaciones con otros y las microinteracciones sociales

[la información que se comparte, el lugar en el cual se está y lo que se compra] será inherentemente más valiosa para los anunciantes que la forma en la que se clica sobre un anuncio o se busca información", publica Advertising Age.

El futuro de la web pertenecerá a quienes consigan reunir enormes cantidades de datos con sus dimensiones sociales y sacar de ellas un contenido relevante: "Para crear algo de valor en el futuro hará falta ser capaz de extraer los datos provenientes de las interacciones sociales y analizar las tendencias. Es exactamente lo que Facebook está haciendo", considera Sebastien Provencher, de la empresa canadiense de medio social local Praized.com.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 29 de abril de 2010.

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