El Gobierno tailandés planta a los 'camisas rojas'

El primer ministro rechaza la convocatoria de elecciones en 60 días

El primer ministro tailandés, Abhisit Vejjajiva, rechazó ayer la propuesta realizada por los camisas rojas para poner fin a la crisis política que vive Tailandia. Los manifestantes, que desde hace seis semanas han tomado el centro de Bangkok para pedir la dimisión de Abhisit, ofrecieron el viernes un compromiso por el cual estaban dispuestos a aceptar la disolución del Parlamento en un plazo de 30 días y la convocatoria de elecciones 60 días después, en lugar de con carácter inmediato como habían pedido hasta entonces. A cambio, pondrían fin a la protesta. Abhisit respondió ayer "no". "Continúan diciendo que intensificarán la presión. Por esta razón, el Gobierno no puede aceptar la propuesta", afirmó el dirigente tailandés.

La oposición teme que el Ejecutivo opte por la represión violenta

La respuesta de los manifestantes no se hizo esperar. Aseguraron que abandonan las conversaciones que han mantenido en los últimos días con el Gobierno para poner fin a la crisis porque, una vez rechazada su oferta, no tiene sentido continuarlas. "Las negociaciones serán paralizadas. No hablaremos más", declaró Nattawat Saikuar, uno de los líderes del movimiento opositor.

Los camisas rojas añadieron que se están preparando ante la posibilidad de que las autoridades decidan acabar de forma violenta con las manifestaciones. "Abhisit ha ordenado que las protestas sean reprimidas en un plazo de 48 horas, esta es la información que me ha llegado", dijo Nattawat, informa France Presse.

El cabecilla no explicó de dónde había obtenido la información, aunque otros dirigentes del movimiento aseguraron con anterioridad que algunos militares que simpatizan con su causa les habían contado que las tropas estaban siendo movilizadas a pesar de las negociaciones en marcha. Nattawat afirmó también que los rojos se desprenderán de todos los símbolos que les identifican, como las camisetas de este color, para ayudarles a luchar contra el Gobierno. Pero insistió que seguirán fieles a su política de no violencia. "Abhisit ha cerrado la puerta a todo el pueblo tailandés al rechazar nuestro compromiso", dijo. "Hará lo que sea con tal de conservar su puesto como primer ministro".

El no del dirigente tailandés a la oferta supone un fuerte revés a lo que parecía un suavizamiento de la crisis, y plantea serios interrogantes sobre su desenlace. El viernes, el jefe del Ejército y máximo responsable de Seguridad Nacional, Anupong Paochinda, dijo que no habrá represión violenta contra los manifestantes. Pero la situación continúa siendo volátil. El día anterior fueron lanzadas cinco granadas en las cercanías del campamento de los camisas rojas -donde se había concentrado un grupo de contramanifestantes-, que provocaron la muerte de una joven tailandesa y heridas a más de 80 personas, entre ellas cuatro extranjeros. Se desconoce la identidad de los autores del ataque. El 10 de abril murieron 25 personas en un enfrentamiento entre manifestantes y las fuerzas de seguridad.

Los camisas rojas, seguidores del ex primer ministro Thaksin Shinawatra, denuncian que Abhisit llegó al poder de forma ilegítima, y exigen su dimisión y la convocatoria de elecciones. También piden una sociedad más igualitaria en este país, en el que existe una gran fractura social entre la población rural y la élite que tradicionalmente ha controlado el poder.

La crisis está pasando una elevada factura a la industria turística de la capital, donde varios hoteles de lujo, centros comerciales, bancos y otros negocios han echado el cierre a la espera de que se calme la situación. Los manifestantes, varios miles, están acampados en el barrio más comercial de la ciudad, atrincherados detrás de barricadas de neumáticos, bloques de hormigón y palos de bambú. Cientos de policías y soldados están apostados en los alrededores.

El turismo supone el 6% de la economía de Tailandia. Según la Oficina de Exposiciones y Convenciones, el país ha dejado de ingresar más de 23 millones de euros debido a las cancelaciones de ferias y actos, y prevé que perderá varias veces más en los próximos meses.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 25 de abril de 2010.

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