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Reportaje:

Un pleno de buenos deseos

Alumnos de Primaria debaten en el Parlamento sobre bondad, paz y diálogo - Aldeas Infantiles y la Cámara organizaron la experiencia

"Cuanto más lo pienso, más me gustaría llegar a ser presidente del Parlamento", concluyó ayer con sinceridad Iñigo Sacristán, alumno de 6º de Primaria del Colegio Vizcaya en su trabajada intervención con la que se postulaba al cargo, frente a otros cinco estudiantes del mismo curso de su centro, el San Viator de Vitoria y el Murumendi de Beasain. A esas edades (11 y 12 años), la sinceridad supone un grado: Íñigo salió elegido presidente.

Así comenzaba ayer una peculiar sesión en el Parlamento vasco sobre los valores de la bondad, el diálogo y la paz, organizada por Aldeas Infantiles SOS y la Cámara. Sus pequeñas señorías disfrutaban de los escaños: "Son más cómodos que las sillas de clase", decía un espontáneo, mientras los fotógrafos de prensa se empleaban incluso con más animo que en cualquier sesión ordinaria.

Los escolares aprobaron dos compromisos entre la quincena presentada

Los escaños "son más comodos que las sillas de clase", aseguraba un estudiante

A la cita acudieron 75 alumnos (tantos como parlamentarios) elegidos entre los 15.700 alumnos de entre 4 y 12 años de 157 colegios vascos que han participado en un programa que busca trasladar esos valores a la vida cotidiana, al aula y a la familia. Ion Idiakez, de Murumendi, resumió su primera intervención con dos compromisos que luego fueron los elegidos entre los 15 presentados al pleno: "Solucionaremos los conflictos mediante el diálogo" y otro más cotidiano, pero no menos necesario: "Me comportaré con mis amigos y hermanos, repartiendo lo que tenga y ayudando en lo que pueda".

El tenor de los discursos del resto de los ponentes fue similar, salvo la presentación final, a cargo de Clara Rivas, del Colegio Vizcaya, quien leyó un cuento de nítida voluntad simbólica, para aligerar tanto discurso conceptual. Más exactamente, como ella misma reconocía después, "ha sido la profesora quien, después de nuestras sugerencias, ha elegido este relato, El largo invierno, que recoge valores como la amistad, la tolerancia y la bondad". Era el colofón literario a un conjunto de reflexiones sobre comportamientos éticos que incorporaba una referencia al respeto a la naturaleza.

Más allá del asunto que debían debatir los estudiantes en la Cámara, lo que mejor se pudo percibir en sus ponencias fue la sensibilidad sobre los acontecimientos del día a día. Como expresó Jorge Soria, del San Viator, en su discurso de aspirante a la presidencia -al final se quedó con la Vicepresidencia Primera, pero fue el encargado de recoger los votos-, su programa atendería a los afectados por la crisis, las personas necesitadas y, en sus propias palabras, "mejoraría la sanidad, daría más servicios sociales a las personas de la Tercera Edad y construiría con cabeza para no dañar el medio ambiente".

Es de esperar que la presidenta del Parlamento, Arantza Quiroga, y el resto de la Mesa, presentes en la tribuna de invitados, tomaran buena nota de las sugerencias. Quiroga ofreció a los escolares la apertura de la Cámara para que las "nuevas generaciones vean que la democracia es el instrumento real para resolver los problemas de los ciudadanos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 21 de abril de 2010