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"Tengo buena genética, pero me he dedicado a derrocharla"

Ariel Rot celebra su 50º cumpleaños con su nuevo disco, 'Solo Rot'

Resulta casi imposible hablar de rock and roll en España sin mencionar a Los Rodríguez o a Tequila. El guitarrista Ariel Rot puede presumir de haber tocado en estas dos bandas imprescindibles y, además, de seguir en buena forma. Ayer, un día antes de que llegue a las tiendas su nuevo disco, Solo Rot (Warner), este argentino afincado en Madrid desde 1976 celebraba su 50 cumpleaños.

"He cambiado en detalles, en la forma de hacer las cosas. En las dosis. Pero, esencialmente, sigo teniendo los mismos valores y me emociono con las mismas cosas", explica, apoyado sobre uno de los brazos de su sofá, en un tranquilo café del centro. "Creo que tengo muy buena herencia genética, aunque me he dedicado a derrocharla todo lo que he podido", comenta, y su media sonrisa se hace más amplia.

Rot sabe lo que es triunfar sin haber cumplido los 20 años. "Fue muy espectacular. Todo estaba a nuestro alcance: las fans, los hoteles, las giras, los camellos... Pero, por otro lado, también estábamos muy solos", evoca. Aquella repercusión se repitió con Los Rodríguez, grupo del que habla sin falsa modestia: "Fue un momento musical de altísimo voltaje. Creo que es la banda de rock que mejor sonó en España". El bonaerense sopesa lo que acaba de decir; lo da por bueno con un movimiento de cejas. Más de una década después, Rot sigue respetando un ritual que él considera indispensable. "Grabábamos cada uno de los shows y los escuchábamos. Ahora me he relajado un poco, pero es importante hacerlo".

Su nuevo trabajo es una buena muestra de sus discos en solitario: "Me gusta coquetear con los géneros. Música latina, milonga, tango, blues o soul, pero aproximo siempre desde el rock, siendo un poco bastardo". En eso ha tenido mucho que ver uno de sus ídolos, el guitarrista de los Rolling Stones Keith Richards, del que aprendió su estilo fresco y desencorsetado. "Las estrellas de rock eran nuestros iconos, el máximo exponente", resume con un amplio gesto de su mano que lo abarca todo.

"Cada año mejoro, espero que aún me quede mucho para empezar a involucionar". Un cumpleaños es buen momento para hacer balance. "De qué me arrepiento... Me cuesta escuchar mis discos de los 80. Por seguir la tendencia del momento, el sonido es antinatural, artificial". Sonríe con malicia. "Las fans se acercan con muchísima más elegancia, mejor vestidas y perfumadas". ¿Y los camellos? "Ahora son menos, pero mejores... y también van perfumados". Cuando se ha visto envejecer a tus ídolos, parece que las canas no son incompatibles con el rock and roll.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 20 de abril de 2010