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CARTAS AL DIRECTOR

El libro electrónico

Sant Cugat, Barcelona

Poco a poco esta nueva tecnología está inundando el mercado y no es de extrañar que en un par de años sea de lo más natural tener uno de estos aparatos en casa. Parece que la industria editorial no lo entiende (o no quiere entenderlo), y está sucediendo lo mismo que hace unos años pasó con la música digital (MP3), y se lo toma como una invasión, una posible pérdida de mercado, y teme la evolución.

No es lógico que a día de hoy, en España, comprar un libro electrónico sea una aventura y en los pocos casos en los que puedas hacerlo, te cobren lo mismo o más que en papel. ¿Es que no se ahorran la impresión, la distribución y el almacenaje? Esos costes deberían notarse en el precio. Creo que aún están a tiempo de subirse al tren y afrontar el cambio con dignidad, no deben temer a la piratería. ¿Acaso no es lo más natural prestar libros? ¿Por qué si están en digital -comprados- debería ser considerado ilegal / piratería y temerlo? La gente que compra libros, seguirá prestándoselos.

Cuando tenga mi lector, compraré los mismos libros, o más, ya que no tengo que preocuparme de dónde almacenarlos. Y si no los encuentro, tendré que bajármelos "ilegalmente". Juzguen ustedes quién será realmente el culpable.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de abril de 2010