Un cubo con 300 cuadros

El centro de arte contemporáneo de Gibraleón tiene un carácter participativo

En Gibraleón, un municipio de arquitectura tradicional ubicado en la provincia de Huelva, se alza un brillante cubo blanco, apoyado en un zócalo de hormigón, que albergará próximamente 300 obras de arte. Se trata del nuevo Centro Olontense de Arte Contemporáneo (COAC) ideado por el arquitecto Eduardo Lázaro (Vitoria, 1977). La creación minimalista -a punto de finalizarse- contrasta, por altura y elegancia, con un contexto de casas antiguas y un extenso recinto ferial donde los martes se sigue celebrando "el mercadillo".

El artífice del invento contempla desde abajo esta especie de dado de plata, que parece suspendido en el aire, y admite la inspiración, entre otras, de diseños orientales, como los del japonés Tadao Ando, y de otras construcciones prácticas y sencillas, como el Museo Provincial de Zamora. Aun así, reivindica su impronta individual. "No me gustaría destacar ninguna influencia, porque uno hace el proyecto a través de la memoria que tiene de todas las vivencias y todos los edificios que ha visitado", reflexiona.

La luz entra a raudales en las cuatro plantas del edificio
Las obras comenzarán a colgarse en los próximos días

El cubo blanco, de 19 por 19 metros y nueve metros de altura, esconde un prisma cuadrangular en su interior, que sirve para conectar las distintas plantas. "El juego de lucernarios utilizados para iluminar los cuadros aporta diversidad e igualdad, una ambigüedad perfecta que favorecerán el factor sorpresa y la inspiración", explica el arquitecto. La tercera y cuarta planta del edificio han sido las elegidas para albergar la exposición permanente: los 300 cuadros premiados durante las 58 ediciones del Certamen Nacional de Pintura de la localidad.

Las otras dos plantas se destinarán a uso público. Lázaro se suma así a la corriente de "museo para todos", esa combinación intencionada y lúdica de arte y participación: "El museo es un sitio para la inspiración y, a la vez, para divertirse. De ahí que cada vez más los museos sean interactivos y abiertos al ciudadano. Por ello se tenía claro que la planta baja debía ser muy pública y dejar la colección permanente en las plantas superiores". Su apertura formal y técnica también la aplica al contexto natural. El hormigón del pedestal exterior se emplea también en las paredes interiores. Es una forma de destruir límites, barreras, para que "haya reconocimiento, una mayor relación y vinculación entre lo de fuera y lo de dentro", matiza Lázaro.

El delegado de Cultura de la Junta en Huelva, Juan José Oña, califica el edificio -que visitó la semana pasada- como "uno de los más modernos del panorama cultural andaluz".

Resulta curioso, por otro lado, cómo la ausencia de ventanas hace suponer una falta de luminosidad. Pero no es así. La luz, como por arte de magia, entra a raudales en las cuatro plantas. El misterio reside en la instalación de unas luminarias estratégicamente colocadas. "Las dispuse de forma que fueran siguiendo la dirección del sol", precisa Lázaro, que argumenta su aplicación: "La mayoría de los conservadores piden que todo sea luz artificial, para una mejor conservación de las obras de arte. Pero, a la vez, uno piensa que los edificios son y están hechos para el hombre, para el uso y disfrute de ellos; no para hacer un búnker donde no sepamos si llueve o si se ha nublado".

La construcción del COAC se inició en 2009 con la financiación de los Fondos Estado para la creación de empleo, de los que se presupuestó 1,16 millones de euros del total de los dos millones que se destinaron a Gibraleón el pasado año. El edificio fue concebido con el objetivo primordial de albergar la pinacoteca municipal (ahora los cuadros se encuentran en el Ayuntamiento), pero también para brindar un programa abierto y muy variado, con zonas polivalentes donde ofrecer conferencias y talleres didácticos.

En el sótano se instalaron a su vez espacios secundarios como biblioteca, sala de juntas y Archivo Municipal. El color blanco del cubo -sólo alterado por el gris suave del hormigón- cede el protagonismo a lo expuesto. Las obras comenzarán a colgarse en los próximos días. El alcalde de la localidad, Juan Serrato, presume que la inauguración se celebrará "lo antes posible", pero no antes de tres o cuatro meses, "quizás coincidiendo con la celebración, en agosto, del próximo certamen nacional". Sobre la obra de Lázaro, valora "la originalidad del edificio, su estudiada iluminación y su novedoso diseño". Un cubo que brilla en el aire.

El centro de arte contemporáneo de Gibraleón, el pasado jueves.
El centro de arte contemporáneo de Gibraleón, el pasado jueves.IVÁN BOZA

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 12 de abril de 2010.

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