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La adolescente detenida confiesa que arrojó a Cristina Martín al pozo

La Guardia Civil cree que el corte que tenía la niña en la muñeca fue intencionado

Fue una herida incisiva en la muñeca la que provocó la muerte de Cristina Martín, la niña de 13 años cuyo cadáver fue hallado el pasado fin de semana en el fondo de un pozo del municipio toledano de Seseña (18.000 habitantes). Así lo ha confirmado su autopsia. La adolescente de 14 años detenida por el "asesinato" -como lo ha calificado el fiscal de menores- ha confesado que le dio una paliza a la niña y luego la tiró al hoyo antes de marcharse a su casa. Pero lo que aún desconoce la Guardia Civil es si la adolescente realizó intencionadamente el corte en la muñeca cuando la víctima estaba inconsciente y antes de arrojarla al agujero. Esa herida le llevó a morir desangrada, aunque no era mortal de necesidad. Una asistencia sanitaria a tiempo le habría salvado la vida, según han señalado fuentes de la investigación.

Los psicólogos, extrañados por la falta de sentido de culpa de la detenida

Seseña sigue consternada por el caso. Ayer más de medio millar de personas, entre familiares de Cristina Martín, vecinos y autoridades, acompañaron sus restos en el funeral y entierro. "¿Por qué nos han quitado a mi niña bonita?", clamaba muy afectada Pilar de la Sierra, la madre de la niña, mientras otros allegados la sacaban del cementerio.

Los misterios de la muerte de Cristina Martín se van esclareciendo tras la declaración prestada por la presunta autora de la muerte. Ahora la Guardia Civil busca un objeto cortante, una navaja o similar, con el que, según los últimos datos de la investigación, la detenida habría rajado la muñeca de la víctima. El juez de menores, a petición del fiscal, ha ordenado el internamiento cautelar por entre seis y nueve meses de la adolescente detenida.

"No tenemos ninguna novedad. Todo sigue bajo secreto de sumario", aseguró Manuel Fuentes (Izquierda Unida), alcalde de Seseña, mientras caminaba con el cortejo fúnebre, que atravesó el pueblo a pie desde la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción hasta el cementerio.

Los investigadores aportan un dato adicional: están prácticamente convencidos de que la herida en la muñeca se produjo durante la pelea con un guijarro afilado y no en la caída al pozo; pero lo que más inquieta a la Guardia Civil, por lo escabroso de la hipótesis y la gravedad que le imprimiría al caso, es la posibilidad de que la detenida, tras dejar inconsciente a la niña propinándole golpes en la cabeza, hubiera practicado conscientemente el corte para a continuación lanzarla a la fosa. El corte no era mortal de necesidad. Según la investigación, la niña intentó taponárselo con un pañuelo, que fue hallado en el pozo, antes de perder la consciencia.

"Cristina nunca hubiese ido sola al campo. Yo creo que fueron allí para hablar y hacer las paces por alguna discusión que habían tenido. Creo que por un chico", relató Esther, otra menor que se identificó tras el entierro como una de las mejores amigas de la víctima. Los investigadores descartan que hubiera más personas involucradas en la muerte, aunque sospechan que otros menores fueron testigos o supieron parcialmente de lo ocurrido en la fábrica toledana de yeso abandonada.

La búsqueda del objeto con el que se produjo el corte en la muñeca, así como establecer la secuencia temporal de hechos, son ahora las claves para solucionar el caso. La detenida ha colaborado poco en la investigación. Los psicólogos se han sorprendido de la entereza de la muchacha, así como de la ausencia total de sentimiento de culpa que ha manifestado durante los interrogatorios policiales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 6 de abril de 2010