Cerco judicial al ex presidente balear

Asistenta con cofia en un palacio de siglo XVI

El fiscal cree que Matas obtuvo una rebaja de 1,5 millones a cambio de contratos

La asistenta de la familia Matas, tocada con cofia, cruzaba casi cada día la Rambla de Palma con un ramo de flores para ambientar el piso que el presidente balear reformó y habitó provisionalmente en 2006. Por entonces, aún no estaba lista la reforma de su mansión monumental, la polémica casa palacio del siglo XVI de la calle San Feliu, en pleno centro histórico de la ciudad. Los Matas preparaban su entrada en el barrio de las viejas familias poderosas de la capital balear.

Pero el matrimonio Matas no tuvo apenas tiempo de residir en la suntuaria vivienda. Tras perder el PP el Gobierno balear en 2007, se marchó a EE UU. Ahora vive en Nueva York, y antes lo hizo en Washington. Sus hijos, sin embargo, habitan un piso en Madrid valorado en 1,2 millones de euros. En verano, todos disfrutaron de un apartamento en Sa Colònia (Mallorca), cuyo coste estimado es de 200.000 euros. Tal tren de vida era posible porque, oficialmente, la familia triplicó sus bienes en cinco años: de 152.805 euros en 2003 pasó a 495.715 en 2007. El matrimonio llegó a manejar cuatro millones de euros de los que 400.000 fueron en efectivo, según reconoce el ex presidente balear. Matas asegura que las casas de Madrid y Nueva York son alquiladas, y que su residencia veraniega en Sa Colònia está a nombre de su madre. Sólo admite como propio el palacete de Palma, declarado en un millón de euros. Según la fiscalía, en realidad es propietario de las viviendas de Palma, Sa Colònia y Madrid. Sólo que en estas dos últimas, Matas colocó a titulares de conveniencia: en la primera, a un amigo que le sirvió de testaferro; en la segunda, a su madre.

Colocó a su madre y a un amigo como testaferros en otras dos casas

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Con la compra del lujoso palacete en 2004 comienza el declive de la imagen del ex presidente y ex ministro. El palacete se escritura en 2006 en 950.000 euros, de los que 350.000 provienen de la venta de un chalé adosado en Calvià, y el resto (600.000) de un préstamo hipotecario.

Sin embargo, siempre según la fiscalía, Matas disfrutó en esa operación de una rebaja de 1,5 millones de euros que los investigadores consideran cohecho. El arquitecto vendedor y el despacho de abogados que ejecutó la compra lograron -supuestamente a cambio- contratos del Gobierno balear. Hacienda también denunció "indicios razonables" de delito fiscal al valorar la mansión en 2,47 millones. La reforma del inmueble, de 725 metros cuadrados con jardín y zonas comunes, costó más de un millón. Era dinero negro, según un perito judicial. Y se entregó sin facturas, en sobres, según las empresas que trabajaron en la obra. "Matas utilizó para estos gastos dinero cuya procedencia es ilegal", concluye Anticorrupción.

Sólo en la escobilla del retrete, Matas gastó 375 euros. En la casa existen diseños Starck, Capellini o Cassina. Cuelga un grabado de Miró y esculturas y telas de artistas de los que su Gobierno adquirió obras para colecciones públicas. En la reforma y la decoración, muchos pagos fueron opacos: 55.000 euros para el aparejador; 50.000 para el electricista y el técnico del aire acondicionado; 55.000 para el carpintero. En ocho televisores se gastó 40.000 euros, y 20.000 en el pintor. A la cocina se destinaron 35.000 euros, y en menaje doméstico se gastaron 100.000 más. El control de luces vale 7.000, y 4.000 los siete teléfonos que tiene la casa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 28 de marzo de 2010.

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