A empujones por mantener la segregación

Una marcha de estudiantes de colegios mayores acaba con agresiones al rector

Más de 300 residentes de los seis colegios mayores gestionados por la Universidad Complutense participaron ayer a mediodía en una polémica manifestación. Los estudiantes aprovecharon que el consejo de gobierno del centro se reunía para aprobar la conversión de tres de sus centros segregados en mixtos para mostrar su oposición y, de paso, reivindicar los recortes y abandono que sufren sus instalaciones "por la falta de fondos", según la universidad.

La concentración se mantuvo pacífica durante casi tres horas. Cuando el rector, Carlos Berzosa, terminó la reunión salió por la puerta principal y no evitó a los manifestantes que se arremolinaron a su alrededor mientras le insultaban. Los ánimos no se apaciguaron hasta que Berzosa consiguió zafarse de la multitud y entrar escoltado en el coche oficial, zarandeado y bloqueado por los estudiantes, que cortaron el tráfico de la avenida de Séneca durante unos minutos.

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"Ha sido un comportamiento lamentable, antidemocrático y violento. Nunca había recibido este tipo de trato", dijo más tarde el rector. "Espero que sea una minoría, porque si la mayoría de los estudiantes son así a mí no me merece la pena estar aquí y dar clase a salvajes", añadió Berzosa.

La polémica desatada por la decisión de convertir el colegio femenino Teresa de Jesús y los masculinos Diego de Covarrubias y Antonio de Nebrija en centros mixtos ha hecho plantearse al rector cómo es posible que "jóvenes estudiantes estén, en este sentido, más atrasados que yo"."Me da vergüenza que la Universidad Complutense mantenga estas costumbres de la España profunda", insistió Berzosa a este periódico, recordando que la mayoría de estudiantes de la universidad son mujeres.

De los seis colegios mayores -con 929 plazas- que gestiona la Complutense, sólo uno, el Santa María de Europa, es mixto. Dio el paso en 2001, acompañado también de una gran polémica por la oposición de sus residentes. "La experiencia fue positiva", indica el rector. Pero el segundo año de integración, los estudiantes varones castigaron la presencia de sus compañeras ignorándolas en la votación de colegiales mayores -el distintivo con el que los veteranos reconocen a los recién llegados-. Ninguna mujer salió elegida. Con los años las asperezas se limaron y chicos y chicas conviven ahora puerta con puerta. El resto de colegios privados, pero adscritos a la Complutense, se suma en parte a la convivencia entre hombres y mujeres. De los 34 centros, 15 ya son mixtos. "Si atendemos a la tradición y el espíritu estaríamos en la prehistoria", dijo el rector.

A pesar de la coincidencia con la aprobación de los nuevos centros mixtos, los colegiales se congregaron ante las puertas del Rectorado para reivindicar su participación en la toma de decisiones como ésta y para quejarse por lo que ellos consideran un recorte de servicios de comedor, limpieza y lavandería. "No puede ser que suban los precios y nos bajen los servicios, estamos pagando un dinero [792 euros al mes] que no vemos reflejado en ninguna parte", repetían varios colegiales, que decían que su ropa está lista en ocho días en lugar de seis, que se pasa a limpiar con menos frecuencia y que comen en la cena las sobras de la comida. "No hay tales recortes", aseguró Berzosa, "quizá un deterioro de las instalaciones por el paso del tiempo y la falta de dinero para arreglarlas".

Un estudiante de la Politécnica, que se coló en la rueda de prensa del rector, explicó a Berzosa otra de las reivindicaciones de los alumnos. "[Como estudiante de otra universidad] me siento triplemente discriminado. Al solicitar plaza porque me dan menos puntos, pero una vez dentro porque pago más [40 euros] y no puedo acceder a las becas de colaboración [salario que perciben algunos colegiales por encargarse del aula de informática, la biblioteca o incluso por ser subdirector]. No me parece justo". Berzosa, que instó al estudiante a que pidiese a su rector que le pagase las becas, le respondió que no se trataba de discriminar, sino de privilegiar a los estudiantes de la Complutense, y más en época de crisis. "Lo miraré", prometió el rector conciliador.

Para responder a aquellos colegiales que bajo el lema de "Nosotros somos el colegio" exigían participación y peso en la toma de decisiones, Berzosa fue claro: "Los colegios tienen que someterse a las decisiones de la dirección. A mí me gusta dialogar, pero el colegio no es de los estudiantes".

El rector se refirió también a los socios que busca la Complutense para convertir tres colegios mayores en nuevas instalaciones para el Campus de Excelencia Internacional, una iniciativa impulsada por el Ministerio de Educación para modernizar las universidades españolas. "Un proyecto no es una realidad. Nunca se ha hablado de privatización", aseguró Berzosa. "No tenemos recursos para poner en marcha la rehabilitación porque es el presupuesto de la universidad, que nos está recortando la Comunidad", remarcó Berzosa, que dijo que aún estaba esperando una oferta del Gobierno regional para saldar su deuda de 75 millones con el centro.

Los estudiantes protestan por el recorte de servicios, por la privatización de sus centros y porque los van a convertir en mixtos sin su participaciónMARÍA MARTÍN / PAULA CASADO

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 24 de marzo de 2010.

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