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COLUMNA

Equilibrismo

Hoy vamos a hablar de un género periodístico nuevo. Se trata de escribir un artículo sobre algo de lo que uno no querría escribir. El artículo se parece a todos los demás artículos, salvo que el articulista se pasa el artículo diciendo que no querría estar escribiendo de lo que lo está haciendo. Parece sencillo, pero requiere dotes de equilibrista.

Les voy a poner un ejemplo reciente. En un programa concurso donde se elige al representante español en el festival de Eurovisión, uno de los concursantes reacciona a las protestas del público presente llevándose la mano a la entrepierna y mandándolos a todos a tomar po'l culo. El articulista decide que un elemento así y un suceso de tal altura estética no merece ocupar las páginas de los periódicos. Pero al día siguiente se encuentra con que el asunto merece un montón de artículos donde se afirma que un suceso así es lamentable y que no merecería hablarse de ello y que además lo más terrible es que el protagonista se convertirá en un personaje de la vida pública porque todo el mundo le dará importancia desmesurada a un suceso tan estúpido.

De tanto no querer hablar de una imbecilidad no paramos de hablar de la imbecilidad, hasta que la imbecilidad adquiere categoría de suceso relevante precisamente porque se le ha concedido esa relevancia y todo el mundo se siente obligado a hablar de ello hasta para decir lo estúpido que es que todos hablemos de una estupidez así. La cosa sería mucho más sencilla y le haríamos un favor a la humanidad si en lugar de comentar una necedad aunque sea para decir que no quieres hablar de la necedad, habláramos de patinaje artístico. Sí, hasta una cosa tan sospechosa como el patinaje artístico te permite escribir sobre la belleza de este mundo y no sobre la imbecilidad. Porque en La 2, con fondo musical de Mahler, vimos a la pareja canadiense Tessa Virtue y Scott Moir, que llevan practicando juntos más de 15 años, ganar el oro olímpico con cuatro minutos de ejercicio preciso, estético, sin sobredosis atlética sino con milagrosa coordinación. Sería una lástima no hablar de ello porque un tipo tocándose la entrepierna ha robado el protagonismo. Porque se lo hemos regalado nosotros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 25 de febrero de 2010