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Adolfo Domínguez pide despido libre y descalifica el Estado de bienestar

"No creo en un sistema que permite coger bajas de un año por depresión"

El diseñador Adolfo Domínguez arrancó claro: "Pido el despido libre". Y luego se lanzó a reclamar, en una charla de Forum Europa en Santiago, más flexibilidad laboral y a criticar el papel del Gobierno ante la crisis. El orensano apeló a su experiencia como empresario para pedir una liberalización del mercado laboral, con despido libre "sin trabas administrativas o judiciales, a la manera anglosajona" porque cuando los países "endurecen las condiciones laborales, pierde la sociedad", ya que los empresarios "emigran". El otro efecto "inmediato" sería un aumento de la productividad: el trabajador tendría que ganarse "cada día" su empleo. "No creo en un sistema que permite que alguien se coja un año por depresión, la mayoría de las veces fraudulenta, se reincorpore y tenga 30 días de vacaciones", aseguró, para después afirmar que el sistema permite una "corrupción pequeña pero generalizada", un "montón de pícaros". Estas afirmaciones provocaron las críticas del secretario de Organización del PSdeG, Pablo García, quien afirmó que el diseñador quiere para España las mismas condiciones que sus trabajadores en Asia. García calificó de "desvergüenza" las palabras de Domínguez, "un experto en vivir a costa del dinero público y explotar a sus empleados".

La ley permite que los trabajadores sean "un montón de pícaros"

"La incertidumbre nos mantiene vivos", proclamó el diseñador y criticó que los que dicen que abaratar el despido no serviría para reducir el paro "suelen ser individuos sin experiencia en gestión, profesores, funcionarios y políticos que nunca han pagado una nómina". Que las remuneraciones hayan subido en 2009 y 2010 no gusta al modisto porque se traducirán "inexorablemente en más paro" ya que el salario "depende de la productividad". La inversión en educación y ciencia no ayuda. Domínguez aseguró que "no hay motivos" para gastar en ello menos que Portugal. La culpa "no es sólo del Estado". "Las familias se van a cenar fuera dos veces a la semana, pero no pagan por la educación, que creemos que tiene que ser gratis". Domínguez pidió una educación que segrege a los niños porque las clases "se adaptan al pelotón de los torpes". "Hay obsesión, diría delirio, por la igualdad. ¿Por qué se machaca a los superdotados o al 5% que son mejores que los demás?".

Con la izquierda no comparte "nada", dice, porque ha olvidado que la riqueza es fruto del esfuerzo y la humanidad "consiguió tanto cooperando como compitiendo, si no más". Domínguez reprobó duramente la "ineptitud" del Gobierno ante la crisis porque está afrontando "el mayor tsunami sin tomar medidas" y las que hay "no se piensan". El modisto arremetió contra el Plan E, una inversión pública que "puede llevar a la quiebra", o el gasto social -"Zapatero, el defensor de los servicios sociales, se puedan pagar o no, que ya están los alemanes para pagarlos"-, pero para él la jubilación a los 67 años "tiene toda la lógica" porque ahora vivimos "ochenta y pico años".

"De esta crisis no salimos con medidas paliativas, meros cheques regalos. Saldremos si hay reforma laboral". Y las relaciones laborales "se harán más flexibles, quieran o no", avisó Domínguez, que sólo espera un Gobierno "con mayoría absoluta" que se atreva a aprobarla. "En esta crisis la izquierda perderá su impunidad. Sus valores sólo son útiles para los que están blindados en sus trabajos". Y el remedio para la crisis es claro: "Elecciones y cambio de Gobierno". La empresa textil del orensano registró unas pérdidas de 3,56 millones de euros desde marzo a noviembre de 2009, las primeras desde su entrada en Bolsa. Las ventas, 118,37 millones, bajaron un 10% respecto a 2008.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de febrero de 2010