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El desequilibrio de las cuentas públicas

Las dudas vuelven a hundir la deuda pública griega

El mercado de deuda pública está de los nervios. La crisis ha legado déficit fiscales abultados, lo que obliga a un endeudamiento cada vez mayor de los Gobiernos. Hasta hace poco, la desconfianza de los inversores en activos más arriesgados ayudaba a mantener bajo control el coste de las emisiones. Pero las recientes dudas sobre la solvencia de algunos países, con Grecia en plan estelar, han dado la vuelta a la situación. Bastó una información sobre una supuesta operación del Gobierno griego para colocar bonos a China para desatar otra nueva espiral de ventas.

El batacazo de la deuda pública griega es radical. La devaluación del bono de 10 años se refleja en un rendimiento (varía en sentido contrario al precio) del 7,13%, récord desde la creación de la zona euro. Como ocurrió hace un mes, cuando Bruselas y las agencias de calificación pusieron en duda las cuentas griegas, el temblor se extiende a otros países europeos con déficit hinchado. Es el caso de Portugal (4,38%, tras ganar 16 puntos básicos), Irlanda (4,85%, 10 puntos más) o España (4,18%, 8 puntos más). Los cuatro países forman el grupo de los pigs (por sus siglas, en inglés "cerdos"), etiqueta con la que analistas de mercado pretenden alertar sobre el riesgo de la inversión.

El euro se resiente

El diferencial con el bono alemán, el título más solvente y líquido en el mercado europeo, también se ensancha (en el caso español es de 90 puntos básicos, cuando hace un mes no pasó de 70). El incendio lo propagaron The Financial Times y The Wall Street Journal, medios de cabecera para los inversores, al informar de que el Gobierno griego había encargado a Goldman Sachs la venta de títulos a China, lo que delataría la situación de emergencia en la que se encuentra. "Son informaciones totalmente ridículas", aseguró ayer el ministro de Finanzas, Giorgos Papacontantinos. Pero ni su afirmación ni el desmentido chino sirvieron de cortafuegos.

La convulsión se dejó notar en la cotización del euro, que ayer se cambió a 1,4 dólares, el nivel más bajo desde julio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 29 de enero de 2010