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CARTAS AL DIRECTOR

Libertad y tabaco

Prohibir fumar en espacios públicos cerrados es una cuestión de salud pública, pero también una cuestión de derechos individuales. Desde hace muchos años una mayoría de no fumadores (el 70% de la población) estamos expuestos en los lugares cerrados al humo del tabaco de los fumadores, que son sólo el 30%.

Cada vez que se plantea la posibilidad de prohibir fumar en espacios públicos cerrados aparecen personas que, defendiendo su derecho a fumar, quieren recubrirlo con una imagen -liberal en unos casos y progresista en otros- de defensa de derechos y libertades individuales frente a un Gobierno intervencionista que quiere regular sus vidas, lo que es sin duda una gran manipulación.

Los derechos individuales de unos no pueden imponerse sobre los derechos de otros, pero mucho menos pretender que una minoría siga imponiendo su supuesto derecho (¿adquirido?) a fumar sobre una mayoría que no quiere verse expuesta al humo del tabaco. En España, los verdaderos oprimidos en este aspecto somos los no fumadores y la defensa de los derechos individuales está de nuestro lado. Por favor, que no pretendan imponernos además del humo del tabaco su imagen de defensores de las libertades. Es posible que a algunos el humo les nuble la mente, pero a la mayoría no nos pueden engañar. Sólo defienden su privilegio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 26 de enero de 2010