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CARTAS AL DIRECTOR

Pacto por la educación

Son muy pocos en este país los que no están a favor de la enseñanza obligatoria hasta los 16 años. La propuesta del PP no altera en absoluto esa conquista. Muchos profesores de Secundaria y de Universidad, que nunca hemos votado al PP, venimos diciendo lo mismo desde hace años. Entre mis compañeros de la Facultad de Matemáticas de la UCM oigo muchas veces que el actual Bachillerato, de dos años, es demasiado corto como para proporcionar a los estudiantes una formación adecuada -en cuanto a contenidos, en cuanto a madurez, en cuanto a autonomía para el estudio- para poder afrontar con éxito los estudios universitarios.

Entre mis compañeros de Secundaria, constatamos que la ESO es terriblemente larga para casi un 30% de los estudiantes. Un 30% que observa con desgana, con aburrimiento, con tristeza, que tienen 17 años, están repitiendo 3º de la ESO, van a cumplir los 18 años y ya no pueden obtener por vía normal el título de Graduado en Secundaria, ya que no les es posible matricularse en 4º de la ESO si han cumplido los 18 años. Y los programas de diversificación están, por su propia naturaleza, destinados sólo a unos pocos.

La enseñanza continuará obligatoria hasta los 16. La única diferencia con el sistema actual es que, probablemente, muchos estudiantes se aburrirán menos porque obtendrán un título antes de los 18 años y, entonces, podrán hacer lo que prefieran: continuar en Bachillerato, ir a los ciclos formativos de Grado Medio o, incluso, intentar ponerse a trabajar -con un título- si ya han cumplidos los 16. Por otra parte, habría un Bachillerato de tres años, como en muchos países de Europa.

¿Por qué las pruebas PISA son a los 15 años y no a los 16? Sencillamente porque 15 años es la edad en la que en muchos países de Europa se acaba el equivalente a la ESO. Sólo veo ventajas en esta propuesta del PP.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 26 de enero de 2010