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La amenaza terrorista

Afganistán aplaza las legislativas

Kabul retrasa hasta septiembre la votación por temor a un nuevo fiasco electoral

Las autoridades afganas anunciaron ayer el aplazamiento de las elecciones parlamentarias, previstas para el 22 de mayo próximo, al 18 de septiembre. La decisión de la Comisión Electoral Independiente (CEI) responde a la presión ejercida por la coalición internacional presente en Afganistán, que reclamaba retrasar la votación para poder mejorar antes las condiciones de seguridad del país y evitar el fiasco de un proceso electoral marcado por el fraude, como las presidenciales celebradas en agosto del año pasado.

La CEI, cuyo jefe es nombrado directamente por el presidente del país, alegó ayer haber decidido el aplazamiento por "las dificultades halladas en conseguir un presupuesto adecuado, en solventar problemas logísticos y por las preocupaciones ligadas a las condiciones de seguridad". La nueva fecha cae fuera de la tradicional temporada de guerra en Afganistán, que suele encenderse en los meses veraniegos.

Un diplomático extranjero definió el anuncio, bajo condición de anonimato, como "una decisión pragmática y sensata que permitirá disponer de tiempo para reformar el sistema electoral y lograr unos comicios parlamentarios más limpios".

El aplazamiento fue anunciado en vísperas de la conferencia internacional sobre Afganistán, convocada para el próximo jueves en Londres con el objetivo de perfilar una estrategia más eficaz para los esfuerzos militares y civiles en el país asiático.

Ministros vetados

Los comicios parlamentarios revisten una especial importancia para la estabilización política del país. El presidente, Hamid Karzai, que obtuvo su segundo mandato tras las muy controvertidas elecciones de agosto, se enfrenta a graves desafíos políticos internos. El Parlamento ha vetado dos veces este mes el nombramiento de muchos candidatos a ministros, y el Gobierno de Karzai tendrá que presentarse en Londres con sólo 14 de las 25 carteras ocupadas por titulares confirmados. Las otras 11 siguen vacantes.

El presidente pedirá previsiblemente en Londres apoyo diplomático y fondos para un plan de reconciliación y ayuda para la reintegración de los talibanes que se acojan a él, una iniciativa que cuenta con el beneplácito de la Administración de Barack Obama, que ha decidido reforzar el contingente desplegado en el país por EE UU con 30.000 nuevos militares. Cuando se reanuden las hostilidades de la temporada veraniega, habrá unos 137.000 soldados extranjeros en Afganistán.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 25 de enero de 2010